Publicidad

ADN.es / Cultura

Sábado, 11 de febrero de 2012. Actualizado a las 15:18h | : el tiempo en

Tres años de mediocridad

Un nombramiento a dedo, una ampliación problemática, una desaparición sonada y tres años de espaldas a la vanguardia son el legado que deja Ana Martínez de Aguilar al frente del Reina Sofía

Ana Martínez de Aguilar dimite como directora del Reina Sofía

EFE

"En este país hacemos lo que en cualquier otro de nuestro entorno; lo nombran los gobiernos". Esas fueron las palabras de la recién estrenada ministra Carmen Calvo al Patronato del Reina Sofía cuando anunció que sería Ana Martínez de Aguilar la nueva directora del museo nacional de arte contemporáneo.

Unos días antes, Juan Manuel Bonet, director del Museo desde el año 2000, había presentado una dimisión irrevocable que culminó en una carta a la prensa acusando a Calvo de mentirosa y manipuladora. Nada de ésto tiene nada de raro: desde que abrió sus puertas en 1986 como Centro Nacional de Exposiciones del Ministerio de Cultura, la dirección del Reina Sofía ha sido un cargo más político que cultural. Cada nuevo ministro ha reemplazado al director del centro por otro más de su gusto.

Un caso desafortunado

El nombramiento fue desafortunado, tanto para la elegida como para el museo. Sólo para empezar, Martínez de Aguilar heredó un ambicioso plan de ampliación firmado por el arquitecto de moda Jean Nouvel que dió miles de problemas y se pasó de presupuesto y un sonado agujero. Nda más llegar, la nueva directora descubrió que había volado la escultura Equal-Parallel/Guernica-Bengasi de Richard Serra, depositada y "desaparecida" en Macarrón S. A., los almacenes donde el Museo dejaba las obras desde los 80 y al que el Ministerio debía cantidades absurdas de dinero.

Todavía peor, el nombramiento a dedo hizo más visible su falta de experiencia y de un verdadero compromiso con lo contemporáneo. Mientras museos como el MOMA de Nueva York, el Pompidou de Paris o la Tate Modern de Londres abastecían sus exposiciones de artistas de vanguardia, fomentaban la creación de arte nuevo y se abrían a las experiencias artísticas del nuevo milenio (arte interactivo, arte digital, experimientos visuales y sonoros); el Reina Sofía daba la espalda a la innovación, la investigación y, en general, a todo lo que oliera a contemporáneo.

La comparación con la Tate Modern es particularmente odiosa. Su director, el Vicente Todolí, rechazó con amabilidad el puesto de director del MNCARS porque "tenía un contrato de cinco años" con la institución británica. Al contrario que la decisión de Calvo, esta afortunada para director y museo. Bajo su mandato, la Tate Modern se ha convertido en el museo más visitado del Planeta.

"El Reina Sofía no puede estar sometido a los vaivenes de la moda"

Ante las innumerables críticas al museo por no cumplir su función, en junio del pasado año Carmen Calvo defendió a su protegida con su energía característica. "El Reina Sofía -espetó la ministra- debe dejar de experimentar y de ser una galería de galerías de arte porque su camino es convertirse en un museo y poner en valor su colección. Las compras de este museo tienen que ser de primer nivel porque para el arte contemporáneo ya están las galerías de arte". Calvo resumió diciendo que el Reina Sofía "no puede estar sometido a los vaivenes de la moda".

Dos meses más tarde, buscando quizá redención tras una gestión discutible del Ministerio y sus dependencias, la ministra presentó un Código de buenas prácticas en museos y centros de arte en el que se propone que los directores de los museos sean en el futuro elegidos mediante concurso público.

Buenas Prácticas de los Museos

Al designar a Ana Martínez de Aguilar como cabeza del Reina Sofía, Calvo dijo que España hacía lo mismo que el resto de países de Europa. Lo cierto es que no es (ni era) así, Los cargos en países con museos de prestigio como inglaterra, Estados Unidos o Alemania se cubren mediante convocatorias públicas e internacionales y la ayuda de una comisión de expertos creada al efecto. Esa es la manera profesional de cubrir los puestos públicos de importancia, y el estilo de elecciones "a dedo" ha sido superado en casi todas partes.

Tan lejos estaban de España esas buenas costumbres que, cuando el Museo Nacional de Arte de Cataluña, decidió cubrir su puesto de director siguiendo el modelo internacional, el presidente del patronato del MNAC tuvo que declarar que su decisión no iba con segundas ni querían dar lecciones a nadie. Por eso, el Código presentado por Calvo no tenía nada de especial salvo, quizás, el hecho de que no se le hubiera ocurrido antes.

Tres años de críticas

Los rumores del cese de Martínez de Aguilar habían comenzado prácticamente el día que llegó, alimentados por su falta de curriculum y su perfecta incapacidad como la directora para cubrir los aspectos mínimos de su cargo. El proyecto de Buenas Prácticas de su única aliada los acrecentó sensiblemente. Por eso, cuando Antonio Molina cogió el relevo y José Jimenez (su elegido al frente de Bellas Artes y Bienes Culturales) dijo que su primera misión era hacer que el Código se cumpliera a rajatabla, todo el mundo pensó que se refería a ella y vió su cabeza rodar.

Probablemente tenían razón y por eso dimite un día antes de que el Gobierno apruebe ese plan de modernización de instituciones culturales. Solo que Rosa Regás se le adelantó.

 

+ 5 - 0

positive negative

5 votos

Promociones

  • /clipping/ADNIMA20111207_0719/1.jpg
  • Descarga tu cupón aquí
  • Horoscopo
  • /clipping/ADNIMA20090109_2326/1.gif
  • Consulta también tu horóscopo diario y el horóscopo de los famosos.
  • Horoscopo
Confianza online

Noticias:
Servicios: