El 5 de septiembre de 1957 veía la luz una versión adaptada al mercado de On the Road (En el camino), una novela firmada por Jack Kerouac, descendiente de una familia franco-canadiense que se había mudado de Quebec a Massachusetts.
Era la historia de un hombre llamado Sal Paradise que vive fascinado por cosas como sus amigos, la música jazz, las mujeres, el alcohol y, sobre todo, por los miles de kilómetros que separan Nueva York de Chicago y ésta de San Francisco.
Mano a mano con Paradise se encuentra Dean Moriarty, un pseudónimo de Neal Cassady, amigo de Kerouac, escritor ocasional y junto con el novelista William S. Borroughs y el poeta Allen Ginsberg la representación original de la generación beat.
El aniversario de la obra viene acompañado de una nueva versión cuyo atractivo reside en la decisión editorial de publicarla con las mínimas modificaciones posibles. Algo que para una obra escrita en un rollo de papel sin márgenes ni separación entre párrafos es todo un reto. Además, la nueva edición de la novela no esconde a Kerouac ni a sus amigos bajo pseudónimos.
Una generación cansada
El término beat generation, aparecido por primera vez en una conversación entre Kerouac y John Clellon Holmes, periodista, mientras ambos discutían precisamente su preocupación por las etiquetas, hace referencia a las acepciones "malo", "arruinado", "gastado" o "agotado" que el término inglés tiene con mayor frecuencia. La primera vez que mordió el papel fue en un artículo del propio Holmes para el New York Times: This Is the Beat Generation.
La realidad es que tras esa pasión por las aventuras, las drogas, las juergas y los excesos y excentricidad en general que ha demostrado tener esa generación se esconde una profunda desilusión por el vacío que esconde el término "american way of life", por las escasas posibilidades de supervivencia digna en una sociedad tradicionalista y puritana.
Al mismo tiempo Kerouac, católico con sus desaveniencias espirituales pero católico al fin y al cabo, buscaba con su prosa espontánea y su actitud vital cierta espiritualidad y cierta conexión con el mundo de los sentidos.
De hecho, aunque sean las acepciones más físicas del término beat las que han trascendido, Kerouac no se cansó nunca de explicar tantas veces fuera necesario que el origen real de la palabra tiene que ver con el concepto de lo "beatific" (lo sagrado, en un sentido religioso).
Beats, beatniks, hipster, hips y, sobre todo, hippies
De la popularidad alcanzada por los beats originales (en su momento eran gente de lo más carismática: divertidos y aficionados a la música jazz y be bop que por aquel entonces no era considerada nada culta) surge el término beatnik, un diminutivo utilizado para denominar a los beats más preocupados por las cuestiones estéticas que debe sus tres últimas letras a la popularidad del satélite ruso Sputnik, por aquel entonces muy popular.
Los beats estaban fascinados por los hipsters, habitualmente drogadictos sin mayor pretensión que la de echar un polvo que pululaban por las plazas de Nueva York. En la propia narración de Kerouac aparece un personaje llamado Hassel que es el alter ego de Herbert Huncke, un hipster amigo de William S. Borroughs, que en cierto modo era un hipster intelectual.
Siguiendo con su tradición de experimentar con el lenguaje coloquial, los beats llamaban a los hipsters por su versión acortada, hip.
Lo que poca gente sabe es que el término hippie que más tarde se convertiría en universal deriva del anterior hip. La derivación comenzó a usarse en el mundo del jazz para más tarde extenderse a toda una generación enfadada con el mundo que le había tocado vivir y fascinada con la espiritualidad y la búsqueda interior.
¿Quién es quién?

Jack Kerouac.
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William S. Burroughs.
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Allen Ginsberg.
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Neil Cassady.
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