Templo del cine de autor, de los cutis más tersos y los galanes más atildados, en la Mostra veneciana de este año se han abierto paso a tiro limpio los malencarados y sudorosos antihéroes del spaghetti western, el género que reinó en las salas de proyección de medio mundo hace cuatro décadas.
Con cuarenta películas programadas como homenaje, esa venerable dama que es la Mostra ha querido en su 75 cumpleaños invitar a un género inspirado en EE UU y el cine del japonés Akira Kurosawa, ideado en Italia y rodado en España, cuyos personajes, de gatillo fácil, eran capaces de dejar sin vacantes cementerios enteros.
Un género que dio muchos más títulos olvidados que inolvidables y jamás ganó un León de Oro en Venecia, pero que supo hechizar con la magia de la gran pantalla a toda una generación, palomitas de maíz en mano, entre finales de los 60 y mediados de los 70.
Y por si alguien necesitara motivos más intelectuales, fue un tipo de cine en el que velaron armas como novatos nombres capitales del séptimo arte como el músico Ennio Morricone y el actor y director Clint Eastwood, quien reconoce como maestro al tótem del spaghetti western, el fallecido realizador italiano Sergio Leone.
Tarantino a favor del spaguetti
Por si fuera poco, este homenaje en Venecia cuenta con el apoyo del cineasta estadounidense Quentin Tarantino, otro deudor del spaghetti western, quien ha prometido su presencia.
"Es uno de los mayores géneros en la historia del cine", apuntó en su texto de presentación de la sección Western a la italiana.
El autor de Death Proof no es un caso aislado, como corroboró hoy en una rueda de prensa sobre esa sección en Venecia su compatriota y colega Eli Roth.
"Los western estadounidenses me aburrían, a mí me gustaba esa violencia de los italianos", recalcó Roth, quien con su sangrienta Hostel (2005) demostró tener bien presentes sus gustos juveniles.
El spaghetti western surgió precisamente en un momento en que ante la crisis de espectadores creada por la televisión, Hollywood languidecía y con él el western al estilo de John Ford y Budd Boetticher, dos maestros también recordados este año en Venecia con la proyección de algunas de sus obras.
Obras cumbres del género firmadas por Leone
Y en éstas llegaron un grupo de entusiastas directores italianos, entre ellos Leone (1929-1989).
"Me di cuenta de que el western estaba en declive" y "pensé: ¿por qué tendría que morir un género tan noble?", dejó escrito Leone respecto a su obra Por un puñado de dólares (1964).
Esa cinta, protagonizada por Eastwood -al igual que El bueno, el feo y el malo (1966) o La muerte tenía un precio (1965)-, es una de las joyas exhibidas este año por la Mostra en una versión restaurada.
El filme, empero, no figura en la selección oficial de Western a la italiana, a diferencia de otros como Yankee (1966), de Tinto Brass; 10.000 dollari per un massacro (1967), de Romolo Guerrieri, o I sette del Texas (1964), de Joaquín Luis Romero-Marchent.
Este nombre español no es el único que resalta en el programa. Otros, como los de los actores José Bódalo o Antonio Gandía, dan fe de unos rodajes que convirtieron en el salvaje Oeste al desierto de Tabernas, en la provincia andaluza de Almería, estos días tan presente en la ciudad de los canales.
La selección del festival tampoco ha olvidado Lo llamaban Trinidad (1970), la cinta que unió a Mario Girotti y Carlo Pedersoli, que bajo los nombres de Terence Hill y Bud Spencer formaron una de las parejas impagables del cine de los 60 y 70.
Humor negro muy desértico
Tampoco podía faltar en la selección el que, con Leone, es considerado el máximo exponente del género, Sergio Corbucci, cuya Django (1965), con un Franco Nero en el papel de implacable pistolero que llega a un pueblo arrastrando un ataúd, marcó época.
Curiosamente, y pese a rodar títulos como Vamos a matar, compañeros (1970), Corbucci (1927-1990) no era nada fúnebre y se divertía tanto haciendo sus películas como el público viéndolas.
"Rodando Django, me dijo que echara a andar con el ataúd y que no parara hasta que gritara 'corten'. Después de subir una colina entera, me harté, volví al set y todos se estaban tronchando, era una broma", recordó hoy ante la prensa Franco Nero.
El actor italiano, uno de los mascarones de proa del spaghetti western junto a Eastwood, Lee van Cleef, Gian Maria Volonté y Jack Palance, resumió esa época en una sola frase, y además digna del género: "Por mucho que madrugues, tu destino siempre se levanta antes que tú. Y mi destino fue montar a caballo y disparar".




