El usuario de ADN.es lazudrk ponía el dedo en la llaga cuando preguntaba en la noticia que informaba sobre los récords de taquilla de la industria de Hollywood: "¿Y por qué lloran tanto con la piratería?".
Por primera vez en la historia de la recaudación americana, cuatro películas han superado los 300 millones de dólares en su recaudación. Se trata de cuatro títulos de aventuras capaces de aunar dos tipos de público -niños y adultos- sin que se aburran los unos ni los otros: Spider-man 3 (Sony Pictures, 336 mill $), Shrek Tercero (Dreamworks, 321 mill $), Piratas del Caribe: En el fin del mundo (Buena Vista, 307 mill $) y Transformers (Paramount, 302 mill $). Harry Potter y la Orden del Fénix (Warner Bros.) las sigue de cerca con 272 millones de dólares.
Este incansable sonido de máquinas registradoras ha conseguido que la recaudación a fecha de hoy esté un 10% por encima de 2006, y un 6% superando la de 2004, año que ostentaba el récord de beneficios.
Hollywood no está dando en la diana por casualidad y es más, no se pueden permitir fallar. Sus ejecutivos necesitan saber en qué invertir para dar a los espectadores lo que quieren, y luchar contra la piratería.
Aunque entre 2006 y 2001 los espectadores en salas españolas descendieron un 14%, en el año 2006 se recaudaron 19,7 millones de euros más que en 2001
La Motion Picture Association of America (MPAA), es la entidad que vela por los intereses de los estudios cinematográficos en Estados Unidos, y está formada por los seis estudios más importantes de Hollywood: Paramount Pictures (Viacom), Buena Vista (The Walt Disney Company), Sony Pictures, 20th Century Fox (News Corporation), Universal Studios (NBC Universal) y Warner
Bros (Time Warner). Dan Glickman, su director ejecutivo, presentó a mediados de julio My Movie Muse, un panel online para recabar los gustos de los espectadores y así saber qué películas tienen que hacer, o en qué películas no deben invertir. Glickman declaró que "2006 demostró que grandes películas llegan a más gente, tenemos que estar al tanto de las tendencias y las demandas". Es el fin del cine de autor y el comienzo de la era del cine del consumidor, por ello un director inconformista como Tom DiCillo no consigue vender su película a un estudio que anteriormente había confiado en él. Se espera que en 2008 se alcancen los 15.000 participantes en esta "musa del cine", que cuenta con premios económicos como incentivo.
La recurrente acusación a la copia
Esta iniciativa de la MPAA se engloba dentro de su implacable campaña contra la piratería. Ofrecen recompensas para aquellos que denuncien a cualquier persona relacionada con la piratería -según ellos pirata es quien "descarga películas, vende DVDs en la calle o captura y redistribuye una señal de televisión sin licencia para ello"- y especialmente los "laboratorios piratas, cualquier lugar con 10 o más tostadoras de DVDs".
81 millones de CDs y DVDs se copiaron con obras sujetas a derechos de autor en el mundo en 2005. Por este y otros consumos no legales de películas, los seis grandes estudios dejaron de ganar una estimación de 6.1 billones de dólares anuales a nivel mundial (según investigación requerida aLEK Consulting LLC) de lo que hubieran ingresado con las taquillas y las ventas de DVDs. Este encargo le sirvió a la MPAA para averiguar que el mercado que más duramente golpeaba la piratería no era, como se venía pensando, el de la exhibición en cines, sino el de la venta del DVD, donde se ubicaban dos tercios de los beneficios perdidos. Un duro golpe para los estudios, que confiaban ampliamente en el mercado doméstico para incrementar sus beneficios y que ve ahora cómo descienden las ventas.
Si la pérdida de los citados estudios fue en 2005 de 6.1 billones de dólares, la de la industria estadounidense al completo, según la MPAA, se contabilizó en 18,2 billones de dólares en el mismo año.
En España el discurso es similar. Para la reunión de crisis del sector, la 1ª Mesa del Cine, el 70% del descenso de los beneficios ocasionados por la piratería se debe a las descargas no retribuidas de las películas en Internet que, según estudio de la consultora GFK, fueron 132 millones de películas en 2006. Esta estimación se realizó mediante encuesta a 4.000 personas. El sector más afectado es el del videoclub, que ha visto desaparecer el 15% de sus establecimientos.
Las soluciones que propuso esta mesa se basaron en su amplía mayoría en la persecución (por medio de las leyes, las acciones judiciales y policiales y la educación) y finalmente, apuntaron como alternativa el empuje de la digitalización.

Contradictorias cifras de espectadores y recaudación en España
Entre 2006 y 2001 los espectadores en salas españolas descendieron 25.15 millones, según el Anuario del Cine Español. Este descenso del 14% se achaca, además de a la piratería, a otras formas de consumo alternativas y al cine en casa. En cambio no todas las cifras son tan pesimistas y hay otros indicadores que apuntan al alza: en el año 2006 se recaudaron 19,7 millones de euros más de lo que se hizo en 2001, año de referencia para la bonanza del cine en España (a partir del cual se registra una caída en los datos de exhibición, que se recupera con creces en 2004 y desciende de nuevo hasta el día de hoy).
Lo que es indiscutible es que la recaudación en taquilla de los largometrajes realizados por cineastas españoles desciende, mientras suben el interés por los los extranjeros y, lo que es aún más curioso, mientras la producción de películas en España no para de crecer. Mientras en 2001 se produjeron 66 largometrajes totalmente españoles, en 2006 éstos fueron 109.
Analistas del mercado cinematográfico en Estados Unidos creen que las cifras de este verano son "una mera fachada que enmascara peligros inmediatos". Los frentes abiertos de la exhibición en salas son la distribución por Internet; la televisión, la industria del videojuego (en 2006 las ventas de juegos sobrepasaron a la industria del cine en 3 billones de dólares en EE UU); y el lapso de tiempo entre el estreno y el lanzamiento en DVD (que se está acortando a los 3 y 4 meses o, en el caso de la película de Steven Soderbergh Bubble, que tuvo lugar incluso el mismo día).




