
Anne Hathaway interpreta a JAne Austen en el reciente biopic Becoming Jane
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Contra todo pronóstico, los productores de Becoming Jane sí se la imaginaban, y acaban de estrenar la ocurrencia en el mundo anglosajón.
Por otra parte, Jane Austen lleva muerta 190 años y ya no quedaban libros suyos que adaptar. De lo que se desprende que la película no está dirigida a los lectores de Austen sino a los socios del Blockbusters y que, una vez libres de unos cuantos prejuicios biográficos -como que el biografiado se guarde cierto parecido con su propia biografía-, tanto Anne Hathaway como su película brillan con la intensidad de un endulcarado fetiche victoriano, con el consiguiente amor apasionado que nunca fué y las alegres danzas nocturnas de las sirvientas más jóvenes en ropa interior.
No se vayan, que aún hay más

Rene Zellweger, una perfecta Beatirx Potter en Miss Potter
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Hace un año Renée Zellweger interpretó a Beatrix Potter, la famosa escritora e ilustradora de cuentos infantiles, en Miss Potter , junto con un empirigotado Ewan McGregor.
Por una vez, la crítica coinció en que Zellweger habría hecho una mejor Miss Tiggywinkle, uno de los personajes mágicos de la escritora. No aclaran si lo dicen como homenaje a su gracia o porque las facciones de Renée Zellweger son difíciles de enmarcar entre los humanos.
Harper Lee: Catherine Keener y Sandra Bullock

Catherine Keener y Sandra Bullock como Harper Lee en Capote e Infamous, respectivamente
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Tal ha sido la fiebre que Lee ha tenido dónde elegir: Catherine Keener en Capote y Sandra Bullock en Infamous, recién estrenada en nuestro país.
Nicole Kidman y la nariz de Virginia Woolf

Nicole Kidman como Virginia Woolf en Las Horas
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Además de escritora, feminista temprana, crítica literaria y pieza central del muy cinematográfico grupo de Bloomsbury, Woolf era bisexual y bipolar, una carrera que acabó lanzándose al río con piedras en los bolsillos.
Para añadir insulto a la ofensa, Kidman no se le parece ni con el pelo quemado ni con la nariz de pega, pero le vino de muerte a su carrera profesional: aunque a las woolfmaníacas no le gustaron ni Kidman ni su nariz postiza, le dieron el Oscar a la mejor actriz en la edición de 2002.
Sylvia Plath y Gwyneth Paltrow

Sylvia Plath y su doble, Gwyneth Paltrow, en una escena de Sylvia
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Por suerte o por desgracia, la posible similitud entre Plath y Gwyneth Paltrow fué el único acierto de un proyecto. Sylvia consiguió cabrear al mismo tiempo al marido, a los amigos, a la familia y a los fans.
Los hijos de Plath prohibieron a la productora usar una sola línea de la obra de la poeta o de Hughes, aunque habría dado igual.
Estuvieron mucho más acertados escogiendo a Daniel Craig, nuestro flamante nuevo James Bond, como Ted Hughes: aunque el parecido físico es prácticamente inexistente, al menos Craig supo transmitir una pequeña parte del espíritu que portaba, en lugar de parecer una flor marchita como hizo la Paltrow durante todo el film.
La srt. Parker y Jennifer Jason Leigh

Dorothy Parker y su homónima cinematográfica, Jennifer Jason Leigh en La serorita Parker y el Círculo vicioso
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A diferencia de Hathaway como Austen, Jennifer Jason Leigh sí dió el pego como la escritora más maliciosa, dotada y amargada de Nueva York. Aunque no le cayó ningun Oscar, el Festival de Cine de Venecia le dió el premio a la mejor actriz.
Fuertemente novelada, La Sra. Parker y el Círculo vicioso gira en torno al alegre célebre de intelectuales del café del hotel Algonquin, entre los que estaban Scott Fitzgerald, Edna Ferber o Robert E. Sherwood, y el declive de la autora a manos del alcohol y de su propia falta de autoestima.
Anaïs Nin y María de Medeiros

María de Medeiros interpreta a Anaïs Nin en la película Henry y June
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Por una vez la actriz era menos agraciada que su modelo, pero Maria de Medeiros era probablemente la única mujer capaz de encargar a la ingenua, exótica, egoísta y vanidosa Nin, cuyos rasgos orientales encuentran una extraña réplica en la actriz portuguesa.
Aunque, para hacer honor a la verdad, Uma Thurman como June le hizo casi tanta sombra como la misma June a la escritora en la vida real, con la que mantuvo un pequeño romance salpicado de traiciones y celos. Nada fuera de lo normal, teniendo en cuenta que las dos querían al mismo hombre y que él las quería a ambas y a todas las putas de París.
Iris Murdoch: Kate Winslet y Judy Dench

KAte Winslet fue una jovel Iris Murdoch en Iris
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La crítica adoró a las dos Iris; a la Kate Winslet que se quiere comer el mundo y a la Judy Dench que se muere de Alzheimer y que piensa que sufre un bloqueo de escritor.
A diferencia de las otras biografías, más interesadas en los extrarradios genitales de la vida de las artistas, la producción de Miramax es fuertemente literaria, con Iris dando discursos sobre el lenguaje, la educación, la literatura y la libertad de crear como motor de la existencia.
La novia de Frankenstein

Elsa Lancaster como Mary Shelley y como La Novia
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Quedan, para la historia, otros experimentos cinematográficos más tempranos entre los que brilla Elsa Lanchester como Mary Shelley en La novia de Frankenstein . En un giro deliciosamente freudiano, Lanchester hace a la vez de autora y de mónstruo -en este caso, mónstrua-, uno de los sutiles detalles que hace de La Novia una de las películas más bellas del cine de serie B.
Olvidadas están Norma Shearer como Elizabeth Barrett en el drama romántico Las Vírgenes de Wimpole Street y Kerry Fox como la poeta neozelandesa Janet Frame en la peliculita indie Un Ángel en mi mesa. Una por chafardera y la otra por Amelie, con demasiados campos de flores y alergias adolescentes como para brillar por su belleza o por su fidelidad a la homenajeada.




