La galería Pollock Fine Art de Londres y el Hospital han tenido una idea brillante. Warhol VS Banksy enfrenta a los dos artistas mediáticos más relevantes de sus respectivas generaciones. Porque, aunque a muchos se les crucen las cejas sólo de penarlo, la mayor diferencia entre Banksy y Andy Warhol no es artística sino burocrática; mientras de Warhol conocemos hasta sus diarios íntimos, de Banksy no sabemos ni si existe.
Pero ojo, también hay otras diferencias, de forma y de fondo: donde Warhol replica a Marylin, Bansky traviste a Kate Moss (imitando a la primera). Donde Warhol describe una reina de Inglaterra delicada, coronada y brillante, Banksy la convierte en un mono con un fondo de la Union Jack.
La Jackie de Warhol es una estrella de cine, el Winston Churchill de Banksy lleva una cresta verde. Banksy lo 'retrató' para celebrar las revueltas anarquistas del 2004. Si Warhol arrastró a las estrellas de las revistas de moda al supermercado, Banksy se empeña en llevarlas a los callejones más chuscos del barrio y dejarlas ahí. Los dos son los retratistas más carismáticos de su realidad social, uno por mitómano y el otro, por acusica.
Retrato del artista como fenómeno mediático
La yuxtaposición, que es una reflexión sobre el estado del arte popular y sus más floridos representantes, resulta especialmente llamativa como retrato del artista mediático, en el siglo XX y el XXI.
Warhol era un diarista compulsivo obsesionado con la fama que registraba cada pequeño detalle de su vida en su diario, en su cámara y en sus películas. Banksy corretea desde hace más de seis años de un lado al otro del Atlántico y, aunque es el graffitero más conocido del mundo, su identidad está sepultada bajo miles de portadas dedicadas a su obra. Nadie sabe quien es.




