"Baila ahora" -le dijo la hormiga a la cigarra al llegar el invierno-. En una versión más actual, el insecto bien podría mandar un sms desde la playa que dijera "estudia ahora", a todas esas cigarras que se ven recluidas en las bibliotecas durante el mes de agosto por no haberlo hecho cuando tocaba.
Son los rezagados; los que no pudieron presentarse a los exámenes en junio, o los que lo hicieron sin suerte. Y ahora, unidos como soldados espartanos en academias de verano o nadando en solitario entre olas de apuntes, aspiran a la gloria de los que ahora recogen lo que cada día iban sembrando.
A la hora de buscar responsables tanto profesores como padres señalan a los estudiantes, y estos reconocen su culpa, y más ahora que pagan con creces su absentismo. Aunque llegado el punto de los sermones, los profesores como Julia Montero, del Centro de estudios Luis Vives de Madrid, detienen el carro, ya que hay muy poco tiempo "y lo importante ahora es aprobar en septiembre", pero... ¿cómo se consigue en dos meses lo que ha sido inalcanzable en ocho?
Según Raquel Pascual, psicóloga y directora del departamento de investigación de Pascal Psicología, mediante técnicas de estudio. "Es imprescindible controlar el tiempo mediante una planificación adecuada, conseguir un equilibrio de hábitos saludables y patrones de actividad/ sueño, sin esto, es imposible llegar a la fijación de contenidos", asegura.
"La mayoría de los estudiantes suspenden en la convocatoria de junio por no haber trabajado lo suficiente durante el curso", explica la profesora. "Si vuelven a repetir este comportamiento lo más natural será que vuelvan a suspender".

De la ilusión vive el hombre, y algunos se visten de bañador y chanclas para disfrazar de veraneo su estudio, aunque no deje de ser un deseo frustrado de chapuzón imposible.
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Dirán que al menos tienen aire acondicionado, o que por la tarde pueden ir a la piscina, pero lo cierto es que todos los preguntados por ADN.es preferirían estar en otro sitio, la mayoría en la playa, como Alberto, de la Academia Luis Vives.
Esas fotocopias que sujetan son la única salida, y ya que los estudiantes se la juegan a una carta, al menos que sea buena.
Todos los profesores coinciden en la importancia de la calidad de los apuntes, así como de la necesidad de un horario de trabajo. "De las asignaturas de letras deben hacerse lecturas profundas, apoyadas con resúmenes y esquemas. En las ciencias sin embargo, la clave son las repeticiones de los ejercicios. Todas las veces que se pueda", aconseja Julia.
El hábito sí que hace al monje
Para evitar que esto vuelva a suceder, Raquel Pascual subraya la necesidad de "un hábito de estudio que se vaya consolidando a lo largo de los meses. Además, "estudiar de ese modo dará mucho más tiempo libre para el alumno", explica.
Y mientras unos no dan palo al agua, encontramos el otro extremo. "Muchos estudiantes universitarios y opositores acaban renunciando a una vida normal porque quieren invertir todo su tiempo en el estudio, lo cual no es ni realista ni efectivo", explica la psicóloga.
Trabajar y bailar en la misma estación parece posible, si uno aprende a ser hormiga cuando debe, entonces podrá ser cigarra cuando la playa le reclame.





