No hiciste caso a nadie y te quemaste. Ahora, en vez haberte bronceado estás en rojo, como un insecto peligroso, sin poder moverte y claro, mucho cuidado con que alguien te toque la espalda. Tú y tu piel al unísono, irritables e irritados.
Te duele al sentarte, al tumbarte, al vestirte... No escuchaste a nadie y ahora buscas los remedios de la abuela, pero en realidad, según los dermatólogos, nada funciona mejor que las cremas.
Te quemas cuando la exposición a los rayos solares excede la capacidad que tiene la melanina de proteger tu piel, algo que depende de cada uno.
Si tuviste la mala suerte de creerte la cura del vinagre seguramente encuentres un repentino alivio, que en absoluto compensará oler a ensalada lo que te queda de verano. Muchos dermatólogos te dirán que no hay ninguna base científica en que el vinagre cure las quemaduras solares, y que su única función es antiséptica. A final, tras un intenso alivio, lo único que va a hacer es irritarte más la piel, y desde luego no va a curarte las quemaduras.
Si fuiste corriendo a la nevera en busca de alivio, lo mejor que puedes haber encontrado seguramente sea un tomate o un pepino, ya que algún familiar te habrá insistido en que exprimirte la hortaliza por el cuerpo sanará las quemaduras. La razón podría ser el gran porcentaje de agua de la que están compuestas, y que esto sea lo que necesita urgentemente tu piel: hidratación, pero no es lo más aconsejable, ya que si ya de por si te sientes incómodo con tu piel al rojo, imagínate con los brazos y espalda llenos de pepitas de tomate.
¿Has escuchado la de cortar patatas y untártelas? Todo alivio que consigas del almidón será momentáneo y no cura. Cuando el agua se evapore y en tu piel solo quede esta sustancia blanquecina notarás incluso más sensación de sequedad. Y por supuesto, ninguna mejora.
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Si en general cuando tienes un problema acudes al farmacéutico, este no es un caso diferente. Ellos te recomendarán cremas aftersun y leches corporales para tu tipo de piel, que además de calmarte el dolor te curarán, cosa que los anteriores remedios caseros difícilmente iban a hacer.
Si te duele mucho, hay cosas menos nocivas que el vinagre que pueden aliviarte. Será útil un baño en agua fría, o mojar una toalla y envolverte en ella. Ante todo lo prioritario es hidratar tu piel, por dentro y por fuera, así que bebe mucho líquido y quédate a la sombra. No seremos nosotros quienes desmientan la efectividad de la "medicina tradicional casera", pero según los dermatólogos con la comida es mejor no jugar ni pringarse, que para eso están las cremas, que además tal y como está la economía casi te costará menos dinero que los tomates, el vinagre o los pepinos.






