Te ha tocado el Gordo y vas a celebrarlo a la administración donde compraste tu participación. Estás eufórico y te rodean empleados de banca que ofrecen el oro y el moro por ingresar tu participación en su sucursal. Pero entre ellos hay otra persona que te propone algo más: pagarte por tu décimo 350.000 euros en lugar de los 300.000 que te habían tocado. Dudas si aceptar.
Esta escena se repite cada año. El misterioso personaje que ofrece tanto dinero es alguien que necesita blanquear dinero obtenido ilegalmente y lo puede hacer sin problemas gracias a la lotería: ofreciendo una cantidad entre el 10% y el 20% del premio se librará de justificar su origen y de tributar el 43% de la cantidad lavada, indica el sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha).
Para el ciudadano agraciado y posible vendedor del número premiado, las consecuencias pueden ser mucho más graves. Aunque inicialmente puede añadir un pico a su premio con la operación, si luego es inspeccionado por Hacienda se puede llevar un buen disgusto.
Si, por ejemplo, gana unos 30.000 euros brutos al año y le ha tocado el Gordo (300.000 euros por décimo) y lo ha vendido a 350.000, Hacienda le puede imponer una sanción y unos impuestos de 175.000 euros, la mitad de lo ganado. El comprador, sin embargo, podrá justificar su dinero con el décimo, ya que los premios del Onlae están exentos de impuestos.
Con objeto de evitar situaciones engañosas, Gestha recomienda a los agraciados por el sorteo que depositen los premios de elevada cuantía en una entidad financiera, para que ésta sea la encargada de gestionar su cobro. Asimismo, sugiere que rechacen cualquier transmisión del billete premiado por mucha seguridad que aparentemente ofrezca el comprador, informa Europa Press.




