La familia Serrano, propietaria del Hotel Son Moll que ayer se derrumbó causando la muerte a cuatro obreros, ha afirmado que en las obras de reforma del inmueble, que carecían de licencia, se cumplía con el plan de seguridad exigido, y han apuntado a la lluvia como el "factor clave" del suceso.
En un comunicado difundido hoy, la familia admite que se estaba tramitando la licencia para la remodelación del hotel de Cala Ratjada (Mallorca), aunque añade que "los documentos administrativos y técnicos requeridos estaban en orden y, a su vez, todas las deficiencias detectadas por los técnicos, subsanadas". Sin embargo, se ha procedido a la detención del arquitecto, el aparejador y el jefe de obras acusados de un delito de homicidio imprudente y otro delito contra el derecho de los trabajadores.
En relación al plan de seguridad exigido por la Ley y que los sindicatos denuncian que "brillaba por su ausencia", los propietarios apuntan que "se estaba cumpliendo escrupulosamente".
Como causa del derrumbe, la familia Serrano, propietaria de otros hoteles en Cala Ratjada como el Clumba y S'Entrador, afirma que "los primeros indicios apuntan a que la tempestad de lluvia y viento caída en la zona puede haber sido el factor clave que haya originado el trágico accidente".
Agrega que "ya está colaborando con las administraciones pertinentes para esclarecer las causas del trágico accidente", destaca que la empresa es "una de las pioneras en el sector turístico de Cala Ratjada" y que "siempre ha cumplido con toda normativa laboral vigente sin haber tenido hasta la fecha ningún problema".
La familia ha manifestado asimismo su "más sincero pésame a los familiares de los trabajadores fallecidos".




