Javier Mariscal Puertas, el primer bebé medicamento nacido en España
EFE Sevilla
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Nota de los obispos sobre el 'bebé medicamento' nacido en Andalucía
Como anunció ayer el obispo auxiliar de Madrid y portavoz de la Conferencia Episcopal Españaola (CEE), Juan Antonio Martínez Camino, la Secretaría de los obispos ha manifestado hoy en un comunicado público (léelo completo aquí) su opinión sobre el primer nacimiento de un bebé medicamento, que se produjo el pasado domingo en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.
Los obispos manifiestan su alegría por el nacimiento de un bebé, Javier Mariscal Puertas, y por la curación de su hermano, que sufre la enfermedad hereditaria llamada beta-talasemia major, un tipo de anemia congénita severa que le obliga a someterse a perennes transfusiones sanguíneas. Javier está libre de la enfermedad que sí heredó su primogénito y además es compatible para ayudar a sanarlo, ya que la sangre de su cordón umbilical servirá para realizar un trasplante que necesita con urgencia su hermano, según ha informado el Servicio Andaluz de Salud (SAS).
Sin embargo, la Conferencia Episcopal Española considera que el hecho de que para su nacimiento, se hayan descartado todos los embriones "inútiles" para la curación del hermano, así como aquellos embriones sanos que no eran compatibles genéticamente con el niño andaluz supone que "el nacimiento de una persona ha venido acompañado de la destrucción de otras, sus propios hermanos, a los que se las ha privado del derecho fundamental a la vida".
De hecho, Javier es el primero de los bebés medicamento autorizados en España desde el año 2006 y el primero que lo hace mediante diagnóstico genético preimplantacional, de modo que los embriones obtenidos a través de la fecundación in vitro son examinados hasta introducir en el útero de la madre aquel que está sano y es compatible en la dolencia del hermano. El resto "son destruidos o congelados", recuerda la nota de la Conferencia Episcopal.
Los obispos opinan que la técnica utilizada en este caso, y que desde los medios se ha calificado "como un éxito y un progreso científico", supone "someter la vida humana a criterios de pura eficacia técnica" y "reducir la dignidad de la persona a un mero valor de utilidad". "Los hermanos a los que se les ha privado del derecho a nacer han sido desechados por no ser útiles", denuncia la Secretaría de la CEE, que lo considera una "práctica eugenésica".
"Injusto producir seres humanos en el laboratorio"
La Secretaría General de la CEE alude también al documento de la Asamblea Plenaria del 30 de marzo de 2006, titulada Algunas orientaciones sobre la ilicitud de la reproducción humana artificial y sobre las prácticas injustas autorizadas por la ley que la regularán en España.
Destaca, al este respecto, "la injusticia que se comete con los seres humanos producidos en el laboratorio, al ser tratados como un mero producto conseguido por el dominio instrumental de los técnicos". "La dignidad del ser humano -agrega- exige que los niños no sean producidos, sino procreados"
En relación con el caso del bebé de Andalucía, la nota recuerda que en dicho documento de 2006 se hablaba de que " los planteamientos emotivos encaminados a justificar estas prácticas horrendas son inaceptables. Es cierto: hay que curar a los enfermos, pero sin eliminar para ello a nadie".
La CEE concluye señalando que no trata de juzgar con estas reflexiones "la conciencia ni las intenciones de nadie, sino de recordar los principios éticos objetivos que tutelan la dignidad de todo ser humano".


