El caso de Federico García Velázquez, un brigada forestal que se encuentra en estado crítico en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital de Requena de Valencia después de amputarle un brazo que presentaba una infección por la bacteria comecarne, es "rarísimo" y "extraordinario", ha manifestado hoy el microbiólogo del propio centro, José María García.
García ha dado algunas claves para entender que esta bacteria es más común de lo que se cree, pero ha sido muy agresiva en el caso de este valenciano. En realidad, el nombre científico de esta bacteria es Streptococcus pyogenes, un estreptococos del grupo A que es capaz de destruir los tejidos humanos en poco tiempo, lo que la convierte en un microorganismo patógeno que puede llegar a ser letal en los peores casos.
Pero para que esa peligrosidad sea tan extrema han de darse una serie de condicionantes. El carnívoro microscópico habita en la naturaleza y cuando invade el organismo de un ser vivo es capaz de desintegrar los tejidos e intoxicar la sangre, causando graves daños en la piel y el flujo sanguíneo. En su versión más frecuente, esta bacteria causa infecciones supurativas en la piel y la garganta.
La sintomatología indicativa de que una persona puede haber contraído esta bacteria comecarne, a la que desde antaño se la conoce como la bacteria asesina, comienzan con una simple mancha rojiza y dolorosa en la piel. Ésta muda en un color morado e inicia su rápida expansión por la dermis. El paso siguiente, en el que suele quedarse la mayor parte de las veces una infección por estreptococos, es la fiebre, sudoración, la náusea y escalofríos.
La variante más temida
El Streptococcus pyogenes es el responsable de amigdalitis, faringitis agua y afecciones leves o cutáneas que no van más allá. Sin embargo, en casos muy excepcionales, desemboca en la llamada fascitis necrotizante, que es realmente la enfermedad que se conoce como la de la bacteria comecarne.
El brigada forestal valenciano presenta esta dolencia, según el microbiólogo del hospital donde está ingresado. Lo que le ha ocurrido es que la bacteria pudo entrar en su organismo -según afirma su familia, a raíz de una gran herida que se le formó cuando se dio un fuerte golpe con una manguera con la que extinguía un fuego en la zona de Villagordo del Cabriel- o que el microorganismo se encontrase en su propio cuerpo, ya que según los dermatólogos esta bacteria es capaz de sobrevivir en el cuerpo humano sin que los portadores tengan por qué saberlo, al no desarrollar ninguno de los síntomas de la patología.
El portador sí la puede transmitir, mediante el contacto de piel con piel, o a través de la saliva, incluso. Entonces, se debe combatir con antibióticos a los que el agente patógeno es muy susceptible. Aunque si se agarra al tejido blando y engulle el músculo y la grasa de la zona, resulta altamente nociva, incluso mortal. Podría ser el caso del trabajador de Tragsa, que ha perdido su brazo izquierdo por la voracidad de esta bacteria.
"No se debe alarmar"
El microbiólogo del Hospital de Requena ha declarado que esta bacteria se observa "diariamente en placas de cultivo de laboratorio". Esta bacteria despliega su apetito en la piel y las mucosas, anidando sobre todo en la faringe. El experto incidió en que encontrar esa bacteria fuera de la garganta es "muy raro", informa Efe.
José María García explicó que la infección que provoca la bacteria es más o menos agresiva en función del "equilibrio entre la persona afectada y los parásitos". Según el doctor, "no todas las variantes de la Streptococcus pyogenes tienen el mismo efecto, dado que unas tienen mejores recursos para invadir, y no todos los pacientes son iguales" e influyen determinados factores como la edad.
El microbiólogo destacó que la bacteria suele vivir en sociedad con el ser humano, así como con otras especies de mamíferos, y agregó que "puede tener cierta capacidad de resistencia en el medio inanimado". En este sentido, precisó que puede sobrevivir en un cuchillo y en este caso es fácil que la bacteria "recupere su poder patógeno" en la persona que se corta, por ejemplo.
García ha asegurado que una parte de la población tiene esta bacteria, sobre todo en determinas épocas como la primavera y el otoño, no obstante, precisó que la mayor parte de los casos se trata "de portadores sanos, el paciente no sufre". El especialista ha manifestado que "suele pasar de garganta en garganta, a través del aire, aunque coloniza otras partes del cuerpo y todas las muscosas no se libran de él".
Por ello, los especialistas han incitado a ir más allá de un "mote que no le corresponde" y a no disparar la "alarma social" a raíz de un caso que continuará estudiándose minuciosamente.




