Un vehículo transita por el interior del túnel de Piqueras
EFE PUERTO PIQUERAS
El túnel entre Soria y La Rioja que nunca llegaba ha visto hoy la luz. El puerto de Piqueras, con doce kilómetros de una serpenteante carretera, se puede evitar gracias a esta nueva infraestructura que tiene un largo historial de retrasos a sus espaldas.
Las primeras noticias sobre el túnel se remontan a 1948, cuando el entonces gobernador civil en Soria, Jesús Posada Cacho, padre del diputado nacional del PP Jesús Posada, anunció su puesta en marcha.
Pero pasaron muchos años más hasta que un riojano -el socialista Javier Saínz de Cosculluela- ocupó el Ministerio de Obras Públicas, en 1989. Entonces se impulsaron los estudios y anteproyectos que derivaron en la declaración de impacto ambiental del túnel en 1995.
Pero el proyecto tardó unos años más en avanzar. En diciembre de 2002, el entonces ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, ponía la primera piedra. Estaba previsto que la obra concluyera en 2006, pero la adecuación a una nueva normativa europea en materia de seguridad obligó a construir una galería de evacuación, que costó 19,2 millones de euros y retrasó el proyecto hasta el día de hoy.
Quince minutos menos
A partir de ahora, Soria y Logroño estarán un cuarto de hora más cerca por la N-111, con un trayecto mucho más seguro y con el que se evitarán las nevadas del invierno, que en muchas ocasiones cierran al tráfico el puerto de Piqueras.
El túnel de Piqueras tiene una longitud de 2.400 metros y la inversión total del Ministerio de Fomento a lo largo de todos estos años se eleva a 75,3 millones de euros.





