La crisis económica que atraviesa la compañía Spanair, propietaria del avión que se estrelló el pasado miércoles con el luctuoso balance de 154 fallecidos, no sólo ha tenido como consecuencias el despido de 1.100 trabajadores, previsto en el expediente de regulación (ERE) de empleo presentado a principios de agosto. La aerolínea se ha visto obligada a recortar gastos de donde sea posible, y en esa cartera de servicios se incluyen los cursos para que los pasajeros superen su miedo a volar. Hace un mes, Spanair comunicó a la empresa con la que ofrecía los cursos, Alas & Raíces, que no patrocinaría más estos cursos.
Lo confirma a ADN.es el director de Alas & Raíces España, Carlos Alberto Zerdán, que explica que Spanair ofrecía desde el año 2003 20 billetes mensuales a los participantes en estos cursos -que tienen un valor de entre 300 y 520 euros y cursos de refuerzo por 200 euros-. Durante esos cinco años, un promedio de 240 personas al año fueron instruidas por el equipo de pilotos, ingenieros de vuelo, azafatas, sociólogos y psicoterapeutas que forman parte de Alas & Raíces para superar su aerofobia (miedo a volar) o aviofobia (miedo al avión).
Esas personas recibían gratis billetes para viajar con Spanair y afrontar su trastorno al viajar en avión. Un porcentaje de ellos estaban subvencionados por Spanair y la mayoría los financiaba unilateralmente la empresa que oferta el curso. "Lo mejor de todo -comenta Carlos Zerdán- no era ya la cantidad invertida por Spanair, que era pequeña, sino el trato dispensado por los pilotos, las azafatas y todo el personal de vuelo a estos pasajeros que hacían nuestro curso y luego montaban en una de sus aeronaves".
Pero eso se cortó de raíz el pasado mes por las dificultades económicas de la empresa aficanda en Palma de Mallorca. De hecho, su empresa asociada tuvo que suspender los cursos programados, en Madrid, por ejemplo, hasta el próximo 27-28 de septiembre. "Seguiremos dando los cursos, aunque los alumnos no volarán con Spanair", ratifica Zerdán, comandante retirado de las aerolíneas argentinas.
Como el caso de Spanair, la mayoría de las compañías aéreas ofrecen estos cursos para aerofóbicos, pero siempre lo hacen suscribiendo acuerdos con empresas independientes que se encargan de la instrucción y el desarrollo de los cursos, confirman fuentes de Iberia.
¿Cómo influye el accidente en la aerofobia?
Cuatro millones de viajeros cogen diariamente en el mundo un avión comercial, y lo hacen con total seguridad. "Por motivos laborales u otros, a mucha gente no le queda más remedio que subir a un avión. Sin embargo, si en tiempos normales se producen muchas cancelaciones de gente que llega al aeropuerto y se dirige a un mostrador para anular su vuelo porque le entra el pánico, después de un accidente como el de Barajas, son de esperar muchas más cancelaciones", vaticina Zerdán. De hecho, la empresa que dirige este ex instructor de vuelo y psicólogo ha recibido "más llamadas" para consultar los cursos a raíz del accidente, si bien un acontecimiento de este tipo no varía el enfoque de los cursos ni tampoco el precio.
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Aunque no hay cifras oficiales del número de cancelaciones, los hechos suscriben las palabras de Zerdán. Las siguientes horas al siniestro en el aeródromo madrileño, los mostradores de Spanair se convirtieron en un hervidero de personas queriendo suspender su trayecto o cambiarse de operadora.
Al día siguiente del siniestro, el presidente del comité de empresa de Spanair en Palma, Jordi Mauri, afirmó que estaban produciéndose "cancelaciones de billetes tras el accidente, aunque no tantas como se esperaban".
El pánico cundió también en el interior de varios vuelos, después de que los respectivos comandantes comunicasen al pasaje que el avión presentaba "problemas técnicos". Cuando esto sucede, y con el siniestro todavía en mente, la persona que padece aviofobia se convierte en un manojo de nervios.
"Palpitaciones, agitación, tensión muscular, sudor frío, molestias en el estómago y ansiedad. Ésta es la sintomatología propia de la persona con miedo a volar, su organismo reacciona sin que intervenga su voluntad y debe saber en ese momento cómo afrontarlo", indica el director de la empresa Alas & Raíces. Conocer las raíces orgánicas del problema y los mecanismos psicológicos que intervienen en esta fobia es lo primero que se enseña en estos cursos teórico-prácticos sobre el miedo a volar.
Les instruyen sobre los fundamentos de su miedo, sobre las causas psicológicas (como reducción del campo perceptivo o albergar expectativas negativas) y las secuelas que originan, además de profundizar en temas de aviación que resulte útil que conzcan estas personas, para terminar con un sistema de proyecciones de documentales y audiovisuales que, según esta empresa, han dado mejores resultados que los simuladores de vuelo.
Tomar el vuelo real es opcional, pero recomendable para comprobar si estos pasajeros, uno de cada tres de todos los que se sientan en un avión, han logrado vencer su limitante temor a volar.




