La caza furtiva, la deforestación y las enfermedades infecciosas han empujado a los grandes simios hasta el precipicio. En más de veinte países, el Proyecto Gran Simio (PGS) vela para conquistar para ellos los mismos derechos a la vida, de libertad y a no ser torturados "ni física ni psicológicamente" de los que gozan los seres humanos. Hoy, el Grupo Parlamentario de Iniciativa per Catalunya Verds (ICV) e Izquierda Unida (IU) vuelve de nuevo a la carga para intentar arrancar al Congreso de los Diputados su adhesión al proyecto internacional.
Como ya defendiesen en una proposición no de ley los diputados del Grupo Socialista Diego López Garrido y Francisco Garrido Peña, suscrita el 5 de septiembre de 2005, se pretende que la Cámara Baja se adhiera al PGS en un plazo máximo de cuatro meses y dar un mes más al Gobierno para adecuar la legislación española al ideario de la iniciativa. Esto significaría, entre otras medidas, que se prohibiría por ley en todo el Estado encerrar grandes simios en zoológicos y lugares acotados, así como llevar a cabo cualquier tipo de experimento con ellos.
De forma paralela y si consiguen el voto favorable del Parlamento, España impulsaría el proyecto en el resto de países de la Unión Europea, piden ICV e IU.
Claves del Proyecto Gran Simio
La doctrina Gran Simio quiere que los antropoides no humanos y grandes simios (orangutanes, gorilas, bonobós y chimpancés) sean incluidos en la categoría de personas. En el texto que hoy defenderá el diputado de ICV Joan Herrera, se alega que Naciones Unidas ha alertado del riesgo de desaparición de estos animales con los que "compartimos el 99,4% de los genes en el caso de los chimpancés, el 97,7% con los gorilas y el 96,4% con los orangutanes. La diferencia genética es menor que la existente entre especies de un mismo género y familia", contempla en su página web el Proyecto Gran Simio.
De hecho, dice que el programa internacional -no gubernamental- para "la ampliación de la igualdad entre humanos y simios pretende preservar y proteger del maltrato y la muerte a estos compañeros genéticos".
El PGS es una idea original publicada en 1993 en un libro que lleva el mismo título y concebida por un grupo de científicos y pensadores como Peter Singer -conocido también por defender la aplicación de la eutanasia a niños enfermos y minusválidos- y Paola Cavalieri.
Una vez adheridos al Proyecto, el siguiente paso, según explica su web, es el de establecer territorios protegidos para los animales y que puedan vivir libres por sus propios medios. Explican que las iniciativas que pretenden llevar a cabo en los veinte países inscritos van desde la educación pública hasta "el rescate y adopción de homínidos encarcelados". "Queremos dar un vuelvo al status de los simios", dicen.
El fin de la esclavitud
Joan Herrera ha declarado que "el Proyecto Gran Simio supone uno de los avances más importantes en esta ampliación de las fronteras de la igualdad. Debemos evitar la desaparición, el maltrato y la esclavitud de estos seres tan próximos a nuestra especie y tan cruelmente tratados".
En 2005, el PSOE ya se mostró entusiasta de la doctrina Gran Simio. En el Boletín Oficial del Congreso de los Diputados (la publicación de la proposición el 11 de abril de 2006, aquí completa en PDF, páginas 23 y 24) se puede leer la propuesta oficial de los diputados socialistas con frases exactas a las que hoy entona Herrera. Entonces, López Garrido y Garrido Peña firmaron un texto con el que instaban al Gobierno a declarar su adhesión al PGS, pero entonces sus señorías lo echaron para atrás.

