Rob Mazurek, junto a los miembros del grupo
Rob Mazurek
Mauricio y Richard llegaron el martes a España desde Sao Paulo para pasar una semana dando conciertos y volver luego a Brasil. Pero un control aleatorio de fronteras en Barajas les frustró todos los planes: llevaban una carta de recomendación, pero no había sido expedida por una comisaría, y los agentes les retuvieron.
Mauricio Takara y Richard Riveiro, baterías y percusionistas del grupo de Rob Mazurek, Sao Paulo Underground, llegaron a las 11.00 del martes en un vuelo de Iberia, la policía les detuvo y fueron enviados directamente a la sala de retornados. Allí, les asignaron un abogado de oficio encargado de demostrar al jefe de control de fronteras que los brasileños no venían a España para quedarse.
"No se molestaron en verificar que eran músicos, y no inmigrantes ilegales. Podrían haberlo comprobado fácilmente", denuncia Joan Vich, promotor musical que esperaba al grupo y que había escrito para ellos la carta de recomendación, un documento que sí les sirvió para entrar en España hace tres años, cuando vinieron a tocar en el festival Sónar.
Desde verano del pasado año, España exige que los brasileños que llegan en avión lleven consigo un billete de vuelta, al menos 600 € y, sobre todo, una carta escrita por quien les recibe y validada por una comisaría española en la que se expliquen los motivos del viaje, su duración y los lugares por donde pasarán. "Iberia no les avisó de ninguno de estos requisitos", apunta Joan.
Los otros dos miembros del grupo, Rob y Guilherme, que entraron sin problemas, no supieron nada de sus compañeros desde que fueron separados en Barajas. "No supimos dónde estaban ni qué les estaba pasando hasta muy tarde", relata Joan, que narra el periplo de los brasileños en un extenso post que ha colgado en su blog.
Poco antes de medianoche, Joan llamaba a la sala de retenidos lograba hablar con Mauricio. Le preguntaba si finalmente iba a ser expulsado. "No sé, tú llama a las doce y, si no estoy, es que me han llevado al avión", le respondió. Fue la última vez que habló con él antes de que volviera a aterrizar en Sao Paulo, este miércoles.
Pasar: cuestión de suerte
Paradójicamente, otro de sus compañeros del grupo, Guilherme, con el que participaban en la gira, estaba en su misma situación. "Pero no fue retenido, por pura suerte. La misma que les faltó a Mauricio y a Richard", explica Joan. Otros muchos pasajeros del vuelo de Iberia en el que llegaron los retenidos a Madrid pasaron sin problemas. Como decenas de brasileños que entran cada día en España por Barajas.
Pese a la falta de dos de sus miembros, el grupo inició ayer la gira en Puerto de Santa María (Cádiz), un tour que les llevará de Santiago de Compostela a Barcelona durante los próximos seis días. Todavía no saben si los dos expulsados intentarán reincorporarse para llegar a los últimos conciertos o a la grabación que tienen prevista en Granada. "Tenemos miedo de que vuelva a pasar lo mismo", dice Joan.





