Lleva todo el fin de semana lloviendo en Cataluña. Y, con el agua, también ha despertado la incógnita de si tiene vigencia por más tiempo el plan antisequía diseñado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Sobre todo, cuando en las cuencas internas catalanas, los embalses han superado el 39% de su capacidad (39,39%) y acumulan 273,52 hectómetros cúbicos de agua.
Aunque la situación sigue distando del 56,4% que presentaban a estas alturas del año los pantanos de Cataluña, los cinco del sistema Ter-Llobregat (Sau, Susqueda, La Baells, La Llosa del Cavall y Sant Ponç) superan, con creces, la situación de excepcionalidad técnica de los embalses, situada al 20%. Estas cinco presas, de las que bebe Barcelona, tienen su volumen al 45,7%, por lo que tampoco habría razones para mantener la situación de excepcionalidad uno (cuando están por debajo del 37%), que decretó la Generalitat de Cataluña el pasado 16 de mayo (aquí, en formato PDF en catalán).
Ese día, además, y después de las precipitaciones registradas en el mes de abril, el Ejecutivo tripartito se vio obligado a levantar el decreto de urgencia que había alumbrado en el primer trimestre del año debido a la peor sequía que atravesaba la comunidad en la última década. Por ese decreto, se prohibía todo tipo de usos del agua para riegos de jardín o para el llenado de piscinas, porque se temía que el volumen de agua que había en las presas llegaría a poner en peligro el agua de boca (aquella que garantiza el consumo doméstico).
Una tormenta política
Mientras las predicciones meteorológicas de esta primavera algo revuelta dicen que continuará lloviendo sobre Cataluña, los políticos empiezan a pronunciarse respecto a la posibilidad de derogar el trasvase del río Ebro a la ciudad condal, aprobado en Consejo de Ministros el pasado 21 de abril.
El líder de Unió Democràtica de Cataluña (UDC), Josep Antoni Duran Lleida, afirmó este domingo que CiU apuesta por soluciones estructurales al problema de la falta de agua, como el trasvase del Ródano, por lo que esta semana presentarán una interpelación en el Congreso sobre esta cuestión. Dice esta formación que, pese a las abundantes precipitaciones que se recogen estos días en la comunidad, el problema del agua en Cataluña no es coyuntural y se deben adoptar decisiones más contundentes.
Por su parte, el secretario general de los verdes catalanes de ICV, Jordi Guillot, indicó que su partido está ultimando la petición de derogación del decreto en el momento en que desaparezca el riesgo de desabastecimiento de toda la región metropolitana de Barcelona. Estas declaraciones no han sentado bien en el seno de los socialistas catalanes, cuyo secretario de Organización, José Zaragoza, ha subrayado hoy que se mantiene la situación de emergencia en Cataluña y que Guillot se ha limitado a comentar lo que establece el decreto gubernamental.
Llama la atención también la opinión manifestada desde dentro de la propia Agencia Catalana del Agua (ACA). El catedrático de Ecología de la Universidad de Barcelona y asesor de la Agencia, Narcís Prat, ha asegurado que "hablar de sequía ahora en Cataluña es absurdo" después de las últimas lluvias, informa Efe.
¿Y qué decir de Aragón? El Gobierno de Marcelino Iglesias, que solicitó al Ministerio de Medio Ambiente que dé marcha atrás al proyecto de construcción de la tubería de 70 kilómetros para captar el agua del río Ebro y trasladarla, por Tarragona, hasta Barcelona, aguarda expectante cuál va a ser el siguiente paso que tome el Gobierno estatal una vez confirmado que ya ha desaparecido la situación de excepcionalidad que hizo necesario el Real Decreto del agua (completo, aquí en PDF).
En la disposición final tercera de esta normativa se avala la anulación del trasvase si se superan esas "circunstancias de extraordinaria necesidad" de agua, aunque el Ministerio declinó a ADN.es proporcionar el dato a partir del cual quedaría suspendido, nuevamente, el trasvase del Ebro.


