Un inmigrante, trabajando durante la vendimia en España
EFE
Por primera vez en España, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha trazado una radiografía de los comportamientos y estructuras familiares que adoptan los inmigrantes cuando llegan a nuestro país. Lo ha hecho entrevistando a 15.500 inmigrantes, que es la muestra de la Encuesta Nacional de Inmigrantes 2007 (ENI), un informe que no ofrece números de cuántas personas extranjeras residen en España, sino que pretende complementar con un retrato sociológico fuentes que ya existen, como el padrón municipal, por ejemplo.
Este informe concluye que más de un tercio de los inmigrantes venidos a España, un 35%, no trabajaban antes de llegar a nuestro país. No en vano, la búsqueda de mejor calidad de vida y, prioritariamente, de un empleo es la motivación más importante para decidir viajar a este país. Entre los hombres, esa razón ocupa el primer lugar, puesto que un 45% de los entrevistados menciona como motivo la búsqueda de un empleo mejor y el 26%, la falta de un trabajo anterior.
Ellas, sin embargo, colocan en la cima de su pirámide de prioridades la reagrupación familiar, después de que su esposo o algún pariente cercano haya emigrado de su país natal. En cómputos globales, el 13,4% de los inmigrantes casados tenía a su cónyuge viviendo en España cuando emigró del país de origen, aunque otro dato relevante es que uno de cada cuatro inmigrantes mayores de 16 años que hoy residen en España se ha casado con una persona española.
Tres de cada diez mujeres inmigrantes se trasladaron para mejorar su situación laboral y otras dos de cada diez lo hicieron porque carecían de un empleo.
¿Cómo vienen? En el sondeo se deduce que el avión es el transporte masivamente utilizado para cumplimentar el viaje, y se echa por tierra la idea de que llegan a España utilizando medios primitivos como los cayucos o pateras, que sólo transportaron al 1% de los inmigrantes entrrevistados.
Cómo conviven en España
Una vez en el país de destino, el inmigrante suele convivir con otras personas venidas de fuera. Actualmente hay 2,16 millones de hogares formados por, al menos, un inmigrante, de los que 1,02 están sólo compuestos por extranjeros. Llama la atención, entre los datos avanzados por el INE, que existan unos 141.000 hogares donde cohabitan seis o más miembros, todos ellos foráneos.
Un 36,6% de los encuestados convive, no obstante, con su pareja e hijos, si bien muchos de ellos se han dejado a sus vástagos menores de 16 años en el país de origen. Los inmigrantes que residen en España tienen 759.000 hijos menores de 16 años con los que no conviven, y de esos pequeños, casi nueve de cada diez todavía permanecen en el país donde nacieron. Otro tercio de los venidos vive sin pareja y sin hijos.
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Por el tamaño de los hogares, la ENI infiere que las diferencias observadas entre los hogares integrados por inmigrantes y los mixtos se decantan por que los hogares donde conviven inmigrantes y españoles son más amplios: 3,7 miembros de media, por 3,1 en el primer caso.
La mitad de los inmigrantes en nuestro país, a fecha de hoy, se han trasladado de municipio respecto al que lo acogió como primera parada de su estancia. En el estudio sociológico se aprecia una tendencia notable de aumento de propietarios de una vivienda en el colectivo inmigrante. Un 38,1% de ellos reside en una vivienda adquirida por él mismo en España, de los que el 15,7% la tienen pagada por completo.
El alquiler sigue siendo el régimen de vivienda mayoritario entre los extranjeros (un 40%), pero dos de cada diez se ven obligados a ocupar un espacio cedido gratuitamente por el dueño.
Nivel de estudios
Los inmigrantes hoy ocupados con más de tres años de residencia en nuestro país -matiza el trabajo estadístico- cursaron, en un 22,5% de los casos, una titulación superior; por un 9,3% que no tenía estudios o no había completado los primarios.
El Instituto nacional calcula un 44% de rotación laboral en el colectivo cuando está en nuestro país, aunque el sector de la construcción es uno de los que más enganchan a sus empleados y en un 73% de los casos, los inmigrantes ocupados como albañiles no han cambiado de trabajo. El extremo opuesto lo ocupan los soldados, puesto que la mitad de los inmigranrtes que se alistan al llegar a España, después lo abandona.
La mayor pena que ha manifestado más del 81% de las personas que forman la muestra es la de que todavía posee miembros de su familia en el extranjero que desea traer en cuanto pueda.





