El hotel Puerta de Burgos ha sido absuelto de pagar los 2.157 euros que le reclama la SGAE porque -según la sentencia del juzgado de primera instancia 4 de Burgos- no se pudo determinar el tipo de música que ambientaba sus instalaciones y si parte o la totalidad de ella "habían sido cedida gratuitamente por sus autores a través de licencias de creative commons".
La SGAE, ha dicho el juez, gestiona "una ingente cantidad de obras", lo que "ha generado hasta ahora la sensación de que tiene un derecho a la gestión exclusiva del repertorio universal de las obras musicales". Pero hay otra "jurisprudencia menor", con sentencias de las audiencias provinciales de Sevilla y Segovia, según las cuales no se puede exigir al hotel la "prueba diabólica" de demostrar que "todas y cada una de las obras que ha emitido no correspondan con las gestionadas" por la Sociedad General de Autores y Editores.
"La jurisprudencia - explica David Bravo, abogado sevillano especializado en Propiedad Intelectual- viene aceptando que, una vez que haya emisión pública de música, se debe presumir que forma parte del repertorio de SGAE y que el demandado es quien debe acreditar que no lo está. Pero en los últimos años ha habido varios precedentes que han cambiado esa premisa". En otras palabras, la SGAE ya no puede cobrar la pieza si no demuestra primero que es suya.
En su sentencia, el juez tiene en cuenta otra "jurisprudencia menor", con sentencias de las audiencias provinciales de Sevilla y Segovia, según las cuales no se puede exigir al hotel la "prueba diabólica" de demostrar que "todas y cada una de las obras que ha emitido no correspondan con las gestionadas" por la SGAE.
"El agujero ya está hecho"
"El agujero ya está hecho", sentencia Javier de la Cueva. El primer precedente fue suyo: cuango la SGAE demandó a la asociación cultural LaDinamo en febrero de 2006, consiguió que en la sentencia apareciera la palabra "copyleft". Pero hay más: el gimnasio Adonais en Madrid, el bar Metropol de Badajoz, el bar Zapatero de Badajoz, el Birdsland en Salamanca.
En 2007, el Buenavistilla club social en Madrid demostró que sus grupos eran demasiado alternativos para la SGAE. Poco más tarde, un bar de Tomelloso argumentó que sus vinilos de rock antiguo no estaban registrados en la Sociedad. Con Copyleft o no, todos quedaron exentos de pagar a la SGAE, agotando su condición de todopoderosos en la legislación española.
En los últimos tiempos, con la expansión de internet, "ha alcanzado cierto auge un movimiento denominado de 'música libre'", que ha originado "la coexistencia de diferentes modelos de difusión", ha recordado el juez, que desestima la demanda de la SGAE porque aportó al juicio unas pruebas "escasas e irrelevantes para acreditar tales extremos".
Detrás del caso está Joaquín Moeckel que, además de ser el abogado de Carmen Martínez-Bordiu y de Victorio y Lucchino, está especializado en asuntos de Propiedad Intelectual. Entre sus grandes éxitos está el de chafarle a la SGAE de l negocio de las bodas argumentando una curiosa injusticia: ¿por qué si eres rico puedes hacerte la boda en casa (y no pagar) pero, si eres pobre, tienes que ir a un local (y pagar)?
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