"No es una reyerta, es un asesinato". Este grito de indignación, acompañado proclamas contra el movimiento fascista, ha sido coreado por cerca de un millar de personas (400 según la Delegación del Gobierno) concentradas en la Puerta del Sol de Madrid para protestar por la muerte el domingo de un joven antisistema, Carlos Javier Palomino, por una puñalada propinada por un neonazi.
El acto estaba convocado por el Foro Social y el Movimiento contra la Intolerancia, pero el discurso del portavoz de esta asociación, Julio Rodríguez, ha sido acallado pronto por los gritos de "Carlos, hermano, nosotros no olvidamos" de centenares de personas -desde menores de estética punki (minoría) hasta ancianos, pasando por jóvenes de todo tipo- que se manifestaban por el asesinato.
"Indignación", ese era el sentimiento que confesaban sentir muchos de los asistentes, que no comprendían cómo la Delegación del Gobierno podía haber permitido una concentración de Democracia Nacional con un lema xenófobo, que estuvo en el origen de la muerte de Carlos. Por eso han reclamado la dimisión de la delegada, Soledad Mestre, y han acusado a la institución de "manipulación" por indicar en un principio que el suceso había sido consecuencia de una "reyerta" entre bandas rivales.
"Como no ilegalicen la del próximo sábado, se puede montar una batalla campal", comentaba otro de los asistentes, en referencia a la concentración convocada por varias organizaciones fascistas para el próximo sábado en la Gran Vía madrileña.
"Ilegalizad Democracia Nacional"
Los manifestantes reclamaron en varios momentos la ilegalización de Democracia Nacional, el partido que convocó la protesta contra la inmigración en uno de los barrios de Madrid con mayor presencia de este colectivo.
En este punto han coincidido con Izquierda Unida. Uno de sus eurodiputados, Willy Meyer, ha pedido al Gobierno que inicie los trámites para que este partido, que calificó de "extrema derecha" deje de ser legal.
Otros han reclamado "una gran manifestación contra la actividad de estas organizaciones fascistas". Lo ha pedido Agustín Moreno, miembro de la Ejecutiva Confederal de CCOO, presente en el acto, al que también han acudido los líderes de IU nacional, Gaspar Llamazares, y regional, Inés Sabanés, representantes de los sindicatos CCOO y UGT, y políticos como Diego López Garrido y Pedro Zerolo.
Junto a ellos, ciudadanos anónimos pero "consternados" por el asesinato, como ha confesado Aída, una profesora de 40 años que acudía a la manifestación "porque hay que parar este tipo de agresiones". "Cuando no se actúa se invita a que se siga por ese camino", apunta Cecilio, de 58 años, otro de los asistentes. "Por eso hay que protestar contra la pasividad", indica.
"No pasarán" y "Madrid será la tumba del fascismo" fueron algunos de los gritos que se escucharon en la concentración poco antes de finalizar sin ningún incidente, al contrario de lo sucedido el domingo, sobre las 21.30, una hora y media después de su comienzo.




