Una mujer recoge basura en el vertedero municipal de Managua, capital de Nicaragua
EFE
Durante el Día Mundial de la Alimentación que se celebra hoy, 24.000 personas de todo el mundo morirán de hambre. Son 35 millones cada año, según datos de la ONU. Además, uno de cada ocho habitantes del globo terráqueo sufrirá a lo largo de la jornada hambre extrema. En total, unos 854 millones de personas.
Estas desafortunadas cifras contrastan con el dato de que en el mundo se producen cada año alimentos para dar de comer a 12.000 millones de personas, es decir, al doble de habitantes con los que cuenta el planeta, según datos del Fondo para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Los datos han sido puestos de relieve por el relator de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, el suizo Jean Ziegler, durante una entrevista concedida a EFE en la que considera que Latinoamérica es el continente más sensible y que más hace por promover y respetar el derecho a comer cada día.
Brasil, punto de partida
"Todo empezó con la campaña electoral de Lula da Silva, en la que hizo especial hincapié en que el hambre tenía que ser erradicado del país", explica Ziegler. Lo hizo con el programa Fome Zero (Hambre Cero), que llega a 44 millones de personas en el país.
Lula ganó las elecciones en parte gracias a a aspiración de conseguir que los brasileños se llevaran algo a la boca todos los días. Posteriormente, otros países como Guatemala, Bolivia, Perú o Uruguay instauraron programas similares, aunque con resultados no tan llamativos.
"Luego Brasil se unió con Chile y con Venezuela y lanzaron la iniciativa regional, que incluso presentaron en la ONU. Realmente es el continente más consciente", reiteró el delegado de la ONU.
No obstante, sus alabanzas también contienen una crítica: la paulatina sustitución de tierras de cultivo para alimentos en el país por cosechas destinadas a los biocarburantes. Según el punto de vista de Ziegler, esta práctica hará aumentar el número de hambrientos.
El peligro de los biocarburantes
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El relator explicó que para producir cinco litros de etanol se necesitan 230 kilos de maíz, una cantidad que alimentaría a un niño durante un año. Eso sin contar con que su precio se multiplica por nueve cuando se destian a los biocarburantes.
"En la agricultura tradicional, en diez hectáreas trabajan de siete a once personas. En la producción de biodiesel por cada 10 hectáreas sólo hay un empleado, por lo que otra de las consecuencias negativas será el aumento del desempleo", subrayó.
Por todo ello, Ziegler propone que la Asamblea General de la ONU establezca una moratoria de cinco años en la producción de biocombustibles, y que ese lustro sea usado para desarrollar nuevas técnicas que permitan fabricar biodiesel a partir de productos no comestibles.
El hambre retrocede en América Latina
Pese a los programas en marcha, la falta de comida afecta a 52,4 millones de personas en América Latina. Los Objetivos del Milenio de la ONU marcan que en el año 2015 esta cifra tiene que quedar reducida a la mitad.
Actualmente, sólo Cuba y Chile han logrado ya la meta, mientras Argentina, Costa Rica, Ecuador y Uruguay "van bien encaminados y van a lograr el objetivo", asegura a EFE el director para América Latina de la FAO, José Graziano.
Otros países como México, Brasil, El Salvador y Jamaica necesitan un esfuerzo adicional, mientras los más rezagados son Bolivia, Paraguay, Perú y Venezuela, según los datos de la FAO.
La meta, sin embargo, es casi imposible para los países de Centroamérica y Haití, que requieren un fuerte apoyo internacional. Al respecto, Graziano destacó la cooperación de España, que a su juicio "es el ejemplo que nos gustaría tener de otros cooperantes internacionales".


