En plena Semana Europea de la Movilidad, el Ministerio de Medio Ambiente presentó el pasado jueves los datos del último informe del Observatorio de la Movilidad Metropolitana, y sus resultados no pueden ser más desalentadores: el vehículo privado sigue siendo el modo de transporte dominante en la mayoría de las ciudades españolas.
El coche se usa para casi todo, y sólo en grandes ciudades como Madrid y Barcelona el transporte público juega un papel relevante en los desplazamientos al trabajo: el 40,4% de los madrileños usa el transporte público para ir al trabajo (aunque el 44% lo hace en su coche), mientras que en la ciudad condal este porcentaje es del 29,5% frente al 46,9% que usa el coche.
Para trayectos distintos al trabajo (ocio, compras), los datos del observatorio indican una preferencia por la marcha a pie, sobre todo en las ciudades pequeñas y medianas, "debido a la mayor disponibilidad de tiempo y a la habitual cercanía del destino".
Sin espacio para la bicicleta
Mientras los grupos ecologistas han aprovechado esta semana para reivindicar el uso de la bicicleta como modo de transporte cotidiano y alternativa al coche, el informe del Observatorio de la Movilidad señala que la bici representa un tímido 0,5% en el conjunto de las ciudades analizadas, una cifra muy baja comparada con la de otros países del centro y norte de Europa (Holanda 28%, Dinamarca 20% y Alemania 12%).
Según los autores del informe, la baja participación de la bicicleta en los desplazamientos de los españoles "se debe, en parte, a la escasez de infraestructuras, debido principalmente a la falta de espacio para las mismas".

