El éxito del servicio municipal de alquiler de bicicletas ha desbordado todas las previsiones del ayuntamiento de Barcelona, con cerca de 86.000 usuarios en poco más de cinco meses, de forma que el consistorio estudiará su ampliación durante el año 2008.
El concejal de Movilidad, Francesc Narváez, ha explicado que el Bicing -gestionado por la empresa Clear Channel- acabará el 2007 con 3.000 bicicletas en funcionamiento y 200 estaciones repartidas por toda la ciudad (ahora funcionan 96 estaciones y 1.500 bicis). Unas cifras que, viendo la demanda, serán insuficientes si se quiere consolidar este servicio.
"Cerca de 86.000 usuarios fidelizados por medio de una inscripción anual no se lo esperaba nadie, pensábamos conseguir en un año entre 15 y 20.000", ha afirmado el concejal, quien ha reconocido que parte de este éxito es atribuible a la promoción inicial de seis euros el abono anual, que se hizo para "enganchar" a los posibles usuarios.
Antes de plantearse una ampliación del número de estaciones,el ayuntamiento estudiará la experiencia acumulada en estos meses y comprobará como "funcionan" los abonos anuales una vez finalizada la promoción y a un coste de 24 euros.
El concejal ha restado importancia a las críticas sobre el mal estado o la inexistencia de algunos de los elementos de las bicicletas (timbre y luces), que, según la nueva ordenanza de circulación -que entrará en funcionamiento real el próximo 16 de septiembre- son imprescindibles.
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Narváez ha recordado que el uso "tan intensivo" que están teniendo las bicicletas del Bicing -algunas de la cuales son utilizadas hasta 16 veces al día- comporta "que algunos de sus elementos no resistan tantísimo tráfico".
En cualquier caso, Narváez ha señalado que cuando se puso en marcha el Bicing la ordenanza municipal de peatones y vehículos todavía no estaba redactada, pero ha adelantado que las nuevas bicicletas que se vayan incorporando a este servicio en los próximos meses resolverán todos estos problemas.
La nueva normativa fue aprobada en el pleno municipal del 23 de febrero pasado y regula la movilidad ciudadana en su conjunto, aunque la mayor parte de medidas afectan los ciclistas, que no podrán circular por las aceras de menos de cinco metros de ancho, ni por el carril bus, ni tampoco atar las bicicletas a los semáforos.




