Estamos en el verano con menos incendios de los diez últimos años. Desde el 1 de julio hasta el 12 de agosto se registraron en España 1.736 incendios, en los que se quemaron 56.100 hectáreas. El año pasado, por estas mismas fechas, ya se contaban 4.461 fuegos, según datos ofrecidos por el Ministerio de Medio Ambiente (aquí, en PDF).
Las cifras son, hasta ahora, mucho más bajas que las de cualquier año. El segundo mejor verano fue el de 2001, cuando a estas alturas de agosto se habían producido 3.548 incendios.
El Ministerio de Medio Ambiente muestra orgulloso los datos, aunque pide "cautela y prudencia", porque la temporada de grandes incendios no acaba hasta bien entrado el mes de octubre. No obstante, lo más crudo del verano ya ha pasado.
Un verano poco caluroso
¿Por qué se ha reducido tanto el número de incendios? La primera explicación razonable es el clima. El ano pasado fue "extremadamente cálido", apunta José Antonio López, jefe de servidio de desarrollos climatológicos del Instituto Nacional de Meteorología (INM). Entonces, por estas fechas se habían quemado 130.000 hectáreas, más del doble que ahora.
Los años 2004 y 2005, durante los que también quedaron arrasadas abundantes extensiones de terreno (105.599 y 112.321 hectáreas, respectivamente), son calificados por el INM de "muy cálidos", y 2005 resultó, además, especialmente seco.
Este año, las temperaturas son normales, "aunque con muchas diferencias entre el sur de la Península y el noroeste", indica el experto del INM. La mayor parte de Galicia, León o Asturias están pasando un verano "frío o muy frío", y con lluvias intermitentes, pero frecuentes.
Casi toda Galicia disfruta de un verano frío y húmedo
En estas zonas no se han producido grandes incendios, justo al contrario que el pasado año. Entonces, sólo en Galicia los incendios arrasaron 82.000 hectáreas entre el 4 y el 14 de agosto.
"El calor no provoca los fuegos, pero ayuda a que se extiendan", explica José Luis Herranz, director general para la biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente. "El nivel de humedad y la existencia de condiciones meteorológicas extremas son muy importantes a la hora de apagar el fuego", indica.
Sin embargo, no todo el descenso en el número de incendios puede asociarse a las bajas temperaturas. "En otras zonas de España, como en el sur o en el Mediterráneo, el verano sí que ha sido caluroso", advierte Herranz.
Mejor coordinación y prevención
El director general apunta que en los últimos años se ha mejorado la coordinación entre las administración nacional y regional, encargada esta última del cuidado de los bosques y de la extinción de los incendios, y destaca un dato: ha aumentado el porcentaje de conatos de incendios (fuegos de menos de una hectárea) con respecto al de incendios totales.
"Hay una mejora en la detección, coordinación y velocidad de actuación", explica Herranz, "por lo que la mayoría de incendios se apagan antes de que se extiendan".
Otra de las razones hay que buscarla en la prevención. Además de las medidas adoptadas por las Comunidades Autónomas, el departamento que dirige Narbona ha incrementado en 2007 los medios terrestres y aéreos para la lucha contra el fuego. Si en el año 2005 el Ministerio de Medio Ambiente dedicó 59 millones de euros a la prevención y lucha contra incendios, este año se han invertido más de 100 millones.
Tras el incendio de Riba de Saelices de 2005, en el que murieron once miembros de un retén y ardieron miles de hectáreas por culpa de una barbacoa, el Gobierno prohibió hacer fuego en el campo. Según un informe presentado el miércoles por Greenpeace, las imprudencias están detrás del 6,7% de los fuegos.
Este año, la labor de concienciación emprendida desde numerosas instituciones parece que está dando frutos. "Hemos detectado un porcentaje muy bajo de negligencias en lo que va de verano", apunta José Luis Herranz, que agradece a los excursionistas que "han cambiado los asados por la tortilla de patata cocinada en casa".
Otras medidas, como la puesta en marcha de la Fiscalía de medio ambiente o de la Unidad Militar de Emergencias ante el fuego han puesto su granito de arena para que los incendios contados hasta ahora (ver mapa) sean menos.
Canarias no nota la mejora
No obstante y a pesar de las bajas cifras en comparación con otros años, la proporción de bosques quemados frente a matorrales y pastos en lo que va de 2007 está siendo negativa.
Más de la mitad de la superficie reducida a cenizas son bosques (30.473 hectáreas), frente a las 16.264 que se han quemado de matorral y monte abierto, y las 9.361 de pastos.
Mucha parte de culpa la tienen los dos incendios que arrasaron los bosques de Gran Canaria y Tenerife a finales del mes de julio. Entre ambos se quemaron 37.596 hectáreas (18.800 en el de Los Realejos, Tenerife, y 18.786 en el de Tejeda, en Gran Canaria), la mayor parte de superficie forestal (24.699 hectáreas). De hecho, las islas acumulan el 81% de la superficie arbolada quemada durante el verano.
- Informe de Medio Ambiente: Incendios forestales del 1 de julio al 12 de agosto *
- INM: Informes climatológicos años 2004 - 2005 - 2006
* Los datos, elaborados con informaciones de las CCAA, son provisionales.

