España es uno de los países europeos con un menor interés por la política, además de contar también con unos índices bajísimos de participación social. Ésta es la principal conclusión de un estudio coordinado conjuntamente por los politólogos Mariano Torcal , Joan Font y José Ramón Montero , publicado en el libro Ciudadanos, asociaciones y participación en España .
Torcal, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, señala que los datos aportados muestran que en España existe "cierta predisposición negativa a participar en cualquier tipo de asociación", algo que ha considerado como "muy negativo".
En un índice de implicación política que han construido, y que va del cero al uno, España obtiene un 0,33, siendo Portugal el único país europeo que se encuentra por debajo, mientras que Dinamarca obtiene un 0,54, Holanda un 0,51 o Noruega un 0,50.
Estas cifras las han obtenido del cruce de diversas preguntas, como en qué grado piensan los ciudadanos que pueden ser movilizados electoralmente o si se sienten capaces de entender la política, por ejemplo, y además ha contado con un diseño común al resto de países europeos, por lo que el rigor científico queda ampliamente probado.
Doble militancia
En relación con la participación en asociaciones, en España únicamente tienen "algún tipo de implicación" el 49% de los ciudadanos, una cifra muy baja, según Torcal, ya que además de incorporar la doble militancia -aquellos que participan en más de una asociación- incluye "cualquier tipo de actividad", y eso va desde informarse, a donar dinero o ser voluntario.
Comparativamente con Europa, el mismo índice es de un 96% en Noruega, un 95% en Suiza, un 93% en Dinamarca, un 92% en Suecia, un 87% en Holanda o un 71% en Alemania, por lo que España se sitúa más cerca de países como Rusia, que tiene un 28%, o Rumanía y Moldavia, que tienen un 20%.
Por todo ello, Torcal concluye que la vida asociativa española es "muy pobre" y que, "contrariamente a lo que se piensa", el nivel de asociacionismo es muy bajo y solo progresa el que está relacionado con el ocio.
Torcal señala que un 61% de los encuestados arguyen que "nunca se les había ocurrido" participar en una asociación como razón para no hacerlo, un 39% dice que no quiere meterse en problemas, y hasta un 24% señala que "no sirve para nada".
El problema está en el hecho de que "una masa enorme de ciudadanos no tiene ninguna experiencia participativa" y, por tanto, su falta de implicación no se debe a una experiencia negativa, sino a "una cierta predisposición cultural que tiene que ver con la socialización que hemos recibido".
Normalmente es en los países con mayor tradición democrática donde se dan niveles de participación más elevados, mientras que un bajo nivel cultural o económico influyen en el proceso contrario.




