Courage Washington, el indigente herido ayer por la Policía después de que amenazase a dos agentes con un cuchillo y una pistola simulada, es junto con G. Abebe uno de los dos huéspedes "decanos" del aeropuerto de Barajas, en el que ambos viven aunque sin hablarse, probablemente por sus peculiares personalidades.
Según los datos de la Policía, Courage Washington nació hace 49 años en Liberia, y hasta ayer no tenía antecedentes policiales.
Sí que había protagonizado varios incidentes en el aeropuerto, en el que vive desde hace al menos dos años, enfrentándose a policías y vigilantes cuando intentaban que no molestase a pasajeros o trabajadores, o que tirase parte de sus numerosas pertenencias, según cuentan varios trabajadores de la terminal 1.
El SAMUR-Social acude periódicamente al aeropuerto para interesarse por él, preguntarle si toma la medicación para el problema mental que sufre y ofrecerle ir a un centro en el que le cuiden. Pero él no acepta, y las veces que le han llevado tras "un cruce de cables", ha vuelto al aeropuerto nada más salir.
Washington suele estar en la zona de llegadas de la T1, donde en ocasiones habilita una hilera de sillas como salón y lee y escribe.
¿Peligroso o sólo un loco?
Es conocido por su carrito lleno de cientos de objetos, como acreditaciones caducadas, revistas, cómics, bolsos, maletas, plumeros... y también por sus monólogos en inglés, sus gritos y sus cánticos cuando pasea por las terminales.
Casi todos los trabajadores de Barajas le conocen, y las opiniones se dividen entre los que dicen que "es simplemente un loco, que no causa mayores problemas", y los que aseguran que es una persona "bastante agresiva".
Nadie sabe cuál de las dos teorías apoya Gedamou Abebe Sileshi, el otro vagabundo "decano" de Barajas, que también vive en la T1 desde al menos cuatro años, pero que no habla ni comparte su tiempo libre con Washington.
Abebe, etíope de 45 años, tiene la piel morena y el pelo abultado, lo que hizo que ayer muchos trabajadores creyesen que era él el que se enfrentó a la Policía.
"Yo no fui, yo no", decía hoy a Efe, mientras aseguraba que está "preocupado" por los hechos acontecidos ayer, de los que no quiso comentar nada más.
Abebe reside cerca de la capilla de la T1, junto a la cafetería de empleados de esa zona, y sólo suele interrumpir su silencio para pedir a algún empleado que le invite a algo de comida o bebida.
Los que le conocen comentan que sus gustos son "muy exquisitos, y no se le puede dar cualquier cosa que él no haya pedido, porque se queja".
Debe de ser porque Abebe dice ser presidente o emperador de Etiopía, y que está en Barajas a la espera de poder viajar a su país para retomar el poder que le arrebató un golpe de Estado en 1991.
Abebe dice ser presidente de Etiopía
El ciudadano etíope, que habla cuatro idiomas, goza de Estatuto de Refugiado Político en Francia desde 1983, pero este documento está caducado y para renovarlo tendría que ir al país galo, a lo que se niega.
También se niega a ir a algún centro en el que podría vivir mejor que en el aeropuerto, como le ofrecen cada cierto tiempo los miembros del SAMUR-Social y de la Cruz Roja.
Abebe hizo una huelga de hambre en 2004, tras la que entregó una carta en las oficinas de ACNUR en Madrid exponiendo su caso... y ya no se acuerda si ha recibido respuesta.
Últimamente cuenta que el aeropuerto va a cerrar y se convertirá en una universidad o en un "palacio popular", no se sabe si influido por las obras que se realizan actualmente en las antiguas terminales, que están cubiertas de andamios y lonas.
Si Washington no volviese al aeropuerto, Abebe sería el único indigente perenne en la "mini-ciudad" que es Barajas, en la que los vagabundos que se instalan suelen irse a los pocos meses.




