La Oficina Presupuestaria del Congreso de EEUU (CBO, en sus siglas en inglés), una agencia federal que se encarga de suministrar al legislativo de predicciones realistas respecto a la ejecución y la posible desviación de los créditos públicos respecto de lo estimado, ha echado cuentas sobre los planes de la NASA para jubilar su flotilla de transbordadores.
Y no le salen igual que a la agencia espacial. En términos muy simples, y como explica Space.com, la CBO ha echado mano de los cálculos de probabilidades que maneja la NASA respecto a su calendario de lanzamientos.
Esos cálculos expresan de forma burda, y teniendo en cuenta el tiempo, la posibilidad de que tal o cual lanzamiento se realice en fecha.
Diez más uno = 2011
Y teniendo en cuenta los últimos datos, esta es la situación, según la CBO: la NASA afirma que la probalidad de lanzar las 10 misiones que ya tenía programadas para los transbordadores entre hoy y el final de 2010 oscila en la horquilla del 20% al 60%.
Pero si se tiene en cuenta, prosigue la CBO, que el legislativo estadounidense ha añadido una undécima misión a la lista de tareas de las vetustas naves antes de su desguace (elevar a la estación espacial internacional el Alpha Magnetic Spectrometer, un experimento de física de partículas), la mencionada horquilla baja aún más en la escala de 100.
Tanto baja, que la CBO calcula que la probabilidad de que los lanzamientos se ejecuten en los poco más de dos años que quedan se reduce al 5%-30%. En otras palabras: hay al menos un 70% de probabilidades de que 2010 no sea el año del último aterrizaje por planeo de un transbordador.
Mientras tanto, la NASA se afana por ultimar el diseño y las pruebas de su nueva generación de vehículos espaciales, que olvida el modelo de avión+nave y vuelve al más funcional cápsula+cohete: ese es el tándem formado por el módulo Orion y los cohetes Ares, que si todo marcha bien, deberían estar listos para su despegue en septiembre de 2014.




