La tormenta de polve, acercándose a la sonda Phoenix.
NASA
La sonda Phoenix Lander sobrevivió el pasado fin de semana a su primera tormenta de polvo de 37.000 kilómetros cuadrados que azotó la región ártica marciana en la que se encuentra.
El temporal produjo una disminución de su alimentación solar que obligó a la NASA a reducir sus actividades científicas de ese día.
La tormenta, que cruzó la región de oeste a este, llegó debilitada hacia la Phoenix, pero hace presagiar un duro e inestable clima otoñal e invernal en la zona polar ártica de Marte.
Potencia limitada
El director del proyecto Phoenix, Barry Goldstein de Jet Propulsion Laboratory de la NASA ha explicado que los acontecimientos del fin de semana ha provocado que los paneles solares de la sonda se hayan visto tapados, limitando así la única fuente de energía de la Phoenix.
Los niveles de energía de la sonda "bajaron dramáticamente", según ha afirmado Goldstein a SPACE.com, pero parece que se está recuperando a lo largo de la semana.





