Los metabolitos, compuestos químicos que produce la flora intestinal y que se eliminan por la orina, sirven para identificar enormes diferencias a nivel mundial en el metabolismo humano
Daquella manera (Flickr)
Un equipo de investigadores que trataba de crear un mapa del metabolismo humano alrededor del planeta se ha encontrado con la sorpresa de que los seres humanos somos mucho más diferentes de lo que pensábamos, y no por culpa de la genética.
Analizando la orina de más de 4.600 voluntarios procedentes de Estados Unidos, Reino Unido, Japón y China, los científicos han establecido que su presión sanguínea difería notablemente en función del lugar de residencia.
Conocer estas diferencias es clave, según los investigadores, para desarrollar nuevos fármacos para el tratamiento de la hipertensión o incluso para adaptar los medicamentos a las terapias.
"En un extremo del mundo metabólico están los habitantes del sur de China y, en el otro, la gente de Texas (EEUU)", señala Jeremy Nicholson, líder del equipo científico que trabaja para el Imperial College de Londres, en Reino Unido.
Eres como comes
"Puedes situar en el mapa a la gente en función de sus patrones metabólicos", señala Nicholson, y añade que Gran Bretaña es como el Estado "número 51" de los EEUU, de acuerdo a los rastros hallados en la orina delos habitantes a ambos lados del Atlántico. La explicación: "el estilo de vida, la dieta y la mezcla étnica es muy similar" en ambas.
Del mismo modo, los habitantes de China y los de Japón apenas sí se diferencian desde el punto de vista genético (pues apenas llevan unos pocos miles de años viviendo como pueblos independientes), pero desde el punto de vista metabólico no tienen nada que ver.
Los investigadores explican que los patrones metabólicos que se observan en la orina, y que varían enormemente de unos países a otros, no siguen a la genética, sino que dependen de lo que acostumbren a comer los sujetos y, en definitiva, de la legión bacteriana que habita en sus intestinos y que les ayuda a romper y digerir la comida.
Muchos estudios han señalado recientemente que esta flora intestinal, y los organismos de Homo Sapiens que la alojan entablan una verdadera relación de simbiosis. De esa forma, las bacterias intestinales llegan incluso a liberar algunos comuestos químicos que tienen un efecto parecido al de algunos fármacos.
Esos productos, denominados metabolitos, han sido la pista que han seguido los investigadores para determinar si estaban relacionados con la presión arterial, como sospechaban. Y estaban en lo cierto: los científicos han identificado al menos cuatro de estos compuestos que están directamente relacionados con la tensión.





