Con la polución, los insectos lo tienen más difícil para encontrar las plantas y polinizarlas, iniciándose así un círculo vicioso
EFE
La contaminación aérea proveniente de las centrales térmicas y de los automóviles destruye la fragancia de las flores y obstaculiza la polinización, según un estudio realizado por científicos de la Universidad de Virginia.
En un informe sobre su investigación publicado por la revista Atmospheric Environment, los científicos señalan que ese efecto de los contaminantes sirve para explicar la reducción en las poblaciones de insectos polinizantes, que se alimentan del néctar de las flores, en varias partes del mundo.
Esa reducción comenzó a afectar desde hace algunos años principalmente a las abejas, los abejorros y las mariposas, según otros estudios. "Las moléculas aromáticas que producían las flores en un ambiente menos contaminado, como hace un siglo, podían extenderse a unos mil o 1.200 metros" de su fuente, señala José Fuentes, profesor de ciencias ambientales de la Universidad de Virginia.
"Sin embargo, en el ambiente contaminado de las grandes ciudades, solo pueden extenderse no más allá de 200 ó 300 metros", y añade: "esto hace que los insectos encargados de la polinización tengan cada vez más dificultades para ubicar las flores".
Menos aroma, menos flores, menos insectos
El resultado es un círculo vicioso en el que los polinizantes luchan por encontrar alimento para mantener su población. Al mismo tiempo, las plantas que florecen no consiguen la polinización que necesitan para reproducirse y diversificarse, indica el estudio.
Para llegar a esta conclusión, los científicos crearon un modelo matemático con el que determinar el desplazamiento del aroma de las flores con el viento. Según manifiestan en su informe, las moléculas aromáticas de las flores son muy volátiles y se fusionan rápidamente con los contaminantes.
Esto significa que en vez de desplazarse intactas sobre largas distancias, su aroma se altera y transforma su esencia, agregan.


