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ADN.es / Ciencia

Viernes, 20 de noviembre de 2009. Actualizado a las 21:43h | : el tiempo en

"En el CERN no puede pasar nada que no haya pasado ya"

Una novela del físico Juan José Gómez Cadenas ayuda a desmontar las tesis que auguran una catástrofe cósmica cuando el gran colisionador de hadrones entre en funcionamiento

  • Fernando Puente
  • ,
  • Madrid | 02/04/2008 | comentarios | Votar
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Juan José Gómez Cadenas, investigador del CSIC y autor del libro 'Materia extraña'

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Algunos de los argumentos que contiene una insólita demanda contra el centro europeo de investigación nuclear (CERN), en la que se asegura que podría producirse un apocalipsis por culpa de los experimentos de física cuántica que se van a llevar a cabo en un acelerador de partículas conocido como el gran colisionador de hadrones (LHC), podrían haber sido sacados perfectamente de Materia extraña. Se trata de una novela de ciencia ficción publicada hace sólo unas semanas por Espasa, y que gira en torno a la posibilidad de que una burbuja formada por quarks extraños termine tragándose el planeta.

Los postulados de los demandantes en Estados Unidos, y los del autor de la novela, sin embargo, no pueden estar más alejados. Gómez Cadenas, que es director del grupo de física de neutrinos del Instituto de Física Corpuscular (CSIC) y que trabajó durante ocho años en el consorcio internacional como investigador de plantilla, utliza un texto de ficción para plantear una de esas hipótesis catastrofistas: ¿qué harían los científicos del CERN si supiesen que la probabilidad de que uno de sus experimentos fuese a convertir nuestro mundo en una 'estrella extraña' fuese de una entre un millón?

Lo cierto es que esa cifra es pura invención. "En mi novela el mundo imaginario está superpuesto de manera muy cuidadosa al real", explica Gómez, cuyo texto incluye una nota final en la que se explica en términos simples esa hipótesis. Y que indica el enorme abismo que hay entre la cifra de la novela y los cálculos científicos reales, que señalan que la probabilidad de que se concrete la amenaza que exponen los demandantes es de un cifra compuesta por un 1 con 40 decimales por delante, o lo que es lo mismo: 0,0000000000000000000000000000000000000001. "Es menor que la de que un meteorito termine con nuestra especie", señala el científico.

Igual que hace 10 años

"La intención de mi novela es precisamente la contraria que anima a estos señores", afirma Gómez, "que utilizan un discurso pseudocientífico. Dan argumentos que cualitativamente suenan muy bien, pero que cuando se examinan cuantitativamente se desvanecen". Claro que la historia no es en absoluto nueva: "hace ya diez años Wagner (uno de los demandantes) planteó este mismo debate", añade.

"Cuando el colisionador de Brookheaven comenzó a funcionar, (Walter) Wagner hizo saltar la polémica en la prensa. Sus argumentos eran bastante flojos, pero como hubo bastante revuelo, (el laboratorio) reaccionó formando un comité de sabios que produjo una serie de artículos que están disponibles en la web, y que contestaban muy categóricamente lo que este señor decía", explica Gómez, que señala que las cosas no son diferentes ahora.

"En el CERN no puede pasar nada que no haya pasado ya en el experimento americano, en el que la intensidad de los haces era tan grande que, de haberse tenido que producir un estado especial de la materia o un agujero negro, ya se hubiera dado. No ha ocurrido, y es prácticamente imposible que se produzca ahora ya que, en términos simples, en el CERN se subirá en energía, pero no en concentración. La energía será más alta, pero los haces serán menos intensos, (las partículas) colisionarán con menos fuerza", señala.

El retorcido factor de riesgo

Gómez recuerda que tampoco es nuevo el argumento del factor de riesgo, utilizado por los demandantes. "Es un argumento clásico, expresado por Sir Martin Rees en Our final hour, recuerda el científico. Ese factor expresa en los contratos de seguro la relación entre la probabilidad de que se produzca un suceso y el valor de sus daños. Así, un suceso puede ser muy dañino pero poco probable, o a la inversa. Como recuerda el investigador, en el caso de una burbuja de materia extraña o de un agujero negro, "la probabilidad tiende a cero, pero el riesgo es prácticamente infinito": la pérdida de todas las vidas humanas.

Gómez explica que aunque se trata de un problema "recursivo, que hace que los argumentos de Wagner y Sancho no se puedan tomar a la ligera", si se utilizase continuamente "correríamos el riesgo de detener prácticamente todo el progreso tecnológico". Así, explica que "cuando se detonó la primera bomba atómica los científicos no sabían con certeza lo que ocurriría. Habían hecho un cálculo que señalaba una probabilidad -mucho más alta que la que se calcula actualmente para la formación de materia extraña- de que la bomba incendiara la atmósfera. Finalmente no ocurrió", añade, "pero la hicieron explotar de todas formas".

Por eso, señala que "debe haber un debate público en el que a los científicos no se les permita hacer lo que les de la gana sin dar explicaciones. No hay que dejar a la ciencia en las alturas hasta que todo lo que venga de allí se convierta en dogma. Lo que han hecho Sancho y Wagner es llamar la atención y agitar en parte un debate. En cierto modo, Materia extraña también busca eso, incitar la curiosidad del público, porque para que haya un verdadero debate la gente tiene que disponer antes de información". Aunque lo hace de forma diferente: "sin meter miedo".

 

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