Introducir y mantener la lactancia materna durante los primeros meses de vida ayuda a proteger a los bebés contra el asma alérgico, según los datos aportados por un estudio de la Universidad de California en San Francisco (Estados Unidos) que se publica en la edición digital de la revista Nature Chemical Biology.
La razón se encuentran en la posibilidad de que los alérgenos del aire pasen de la madre al niño a través de la leche materna, lo que crea una tolerancia al alérgeno en el bebé.
El asma alérgico es una enfermedad que afecta a 300 millones de personas en todo el mundo y se caracteriza por la obstrucción de las vías respiratorias en respuesta a la exposición a alérgenos. Su prevalencia ha crecido en las últimas décadas, probablemente debido a cambios en los factores ambientales. De hecho, la exposición a los antígenos ambientales durante la infancia reduce la probabilidad de desarrollar asma.
La ovalbúmina se transfiere a través de la leche
Los científicos, dirigidos por Valerie Julia, han investigado si la exposición a un alérgeno del aire llamado ovalbúmina de ratones hembra que estaban dando de mamar afectaba al desarrollo de asma en la camada.
Los resultados han mostrado que la ovalbúmina se transfiere de la madre al neonato a través de la leche, conduciendo al desarrollo de tolerancia inmunológica. La inducción de tolerancia se basa en la presencia del factor de crecimiento beta transformante y está mediada por unos linfocitos reguladores, pero no requieren la transferencia de inmunoglobulinas a través de la leche.
La transferencia mediada por la leche materna de un antígeno al neonato puede dar lugar a la inducción de tolerancia oral, lo que conduce a una protección específica al antígeno de asma alérgico, unas conclusiones que pueden allanar el camino para diseñar nuevas estrategias contra el desarrollo de enfermedades alérgicas.




