13 de Agosto de 2008 | Antoni Daimiel

EFE Pekín, China
"Creo que Ricky fue la diferencia. Su presencia defensiva fue espectacular. Los bases de China no podían pasar del medio campo con el balón y eso cambió el partido." Palabras de Kobe Bryant. Más que cualquier entrenador erudito, Ricky Rubio es la principal demostración de que se puede cambiar y determinar un partido sin meter una sóla canasta. Mandar sin meter, como un Santo Padre.
España pudo ganar a China después de una prórroga gracias a la defensa desplegada en los últimos quince minutos del partido. Ricky mostró la idea y el ejemplo. En el inicio del cuarto cuarto Ricky era el base elegido por Aíto para dirigir a Mumbrú, Rudy Fernández, Pau Gasol y Felipe Reyes. Mumbrú y Reyes volvieron a hacer un trabajo tremendo en propio campo y en algo más de siete minutos de juego lograron reducir la desventaja en el marcador de quince a cinco puntos.
En el banquillo no tembló la mano para devolver los 17 años de Ricky a pista con el marcador empatado a 72 y diecinueve segundos aún por disputar. Aíto apostó por el formato que junta en pista a Calderón y a Ricky. Rubio respondió y provocó la pérdida de balón de Liu Wei. Luego se quedó en la cancha los primeros cuatro minutos de la prórroga. Cuando regresó al banquillo ya estaba España seis puntos arriba.
Se destaca justamente a Ricky por la novedad, por la juventud, por su nivel y madurez. Injusto sería obviar el papel estelar de Pau Gasol y Rudy Fernández. Gasol volvió por sus fueros en cuanto a la confluencia de calidad y contundencia. Acobardó a Yao con sus tapones y sus mates y formó con Ricky una sociedad temible. Aunque a Aíto no le guste es un placer depender de Pau. Ni él ni Rudy dejan demasiadas opciones a las intenciones libertarias y de reparto equitativo de su entrenador. Ambos jugaron 35 minutos y el siguiente jugador que más tiempo estuvo en pista fue Calderón con 22.
Aíto quiere llevar a las últimas consecuencia sus rotaciones (variación en quintetos titulares, cambios triples habituales, distintos quintetos en el primer y en el tercer cuarto...) pero tiene la edad y la experiencia para cortar de raíz sus mandamientos ante exhibiciones como las de Pau & Rudy. Lo de la titularidad de Raül López fue una limosna porque antes de cumplirse seis minutos de partido se sentó en el banquillo para siempre. El equipo español es muy bueno y está sobrado pero preocupan sus altibajos y desapariciones. ¿Soberbia? ¿Indolencia? ¿Exceso de confianza? ¿Administración exagerada? ¿Suficiencia? Sea lo que sea, una patología que Ricky Rubio no conoce.
Hay otro peligro sobre el que incidía el entrenador italiano Ettore Messina hace unos días. Los mejores momentos de España aparecen cuando el equipo puede correr. Defensa y contraataque. Así ocurrió en los minutos decisivos contra China. Sin embargo ese estilo es conveniente y agradecido para Estados Unidos. Un formato que sería como liberar a los rivales de las ataduras del baloncesto FIBA. España debe demostrar contra EEUU que puede realizar trabajos como el último de Grecia contra Nowitzki y Kaman. Catenaccio y tacticismo contra el sueño.
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