03 de Diciembre de 2008 | Miqui Otero
La respuesta a la pregunta de título es: NO. Pero la pregunta tiene sentido. Chris Waitt se considera el fan número uno del humorista neurótico, del cómico hipocondriaco con vida sexual enmarañada. Con él, comparte la forma de ver el cosmos a través de lo flácido o enhiesto de su mástil -como los marineros que otean el horizonte marino desde el carajo, palabra para designar en muchos sitios la canastilla donde se ponen los vigías en el palo mayor de los barcos-.
La diferencia es que si Allen hace de las miserias de sus genitales un tema universal, Waitt no va mucho más allá de las fronteras de sus raídos calzoncillos. El otro día vi, La historia completa de mis fracasos sexuales, su famoso filme en el Festival de Cine de Gijón. Aunque su mirada es autocomplaciente y desde mi punto de vista demasiado manida, el tipo en cuestión tiene pinta de convertirse en el personaje guayón del momento en muy breve, algo parecido a lo que sucedió con Diablo Cody, la guionista ex striper que también paseó hace un año sus tatuajes por Gijón y poco después recogía un estatuilla del tamaño de un consolador en lo alto de una alfombra roja (ganó Oscar a mejor guión por Juno). Viajemos al futuro para adelantarnos al posible hype de Waitt.
Viaje al futuro. La película La historia personal de mis fracasos sexuales se estrenará en febrero en cines, pero ya hizo mucho ruido en Gijón. Se trata de una suerte de (¿falso?) documental sobre sus gatillazos, como un mix entre Mi nombre es earl (la serie donde el prota va tachando de una lista sus errores del pasado), Broken Flowers (donde Bill Murray visita a sus ex novias) y también el programa 59 segundos (por el poco discurso y sobre todo por los micrófonos que bajan como presas de una disfunción eréctil). Se supone que lo hace todo con cámaras subjetivas o casi ocultas, pero cada plano está estudiadísimo (ese agujero en el calcetín, esa hucha del trasero siempre visible) al servicio del retrato de un loser que se encanta a él mismo, del perdedor más narcisista de la historia. Un periplo a sus miserios en plan Divina Comedia que lo lleva a confortables pisos de ex novias pero también a salones de sadomasoquismo. Pero tendrá éxito. Aunque sea por el título de la película y por diversos rasgos que lo consolidarán como icono cool de mal gusto. El filme está producido nada menos que por el sello Warp y Waitt, de innegable talento para algunos guiones, es el ideólogo de la desternillante serie de marionetas Fur TV, emitida en la MTV, y de la que ya hablamos en Retrofuturistas al hilo de la nueva moda de los muppets y puppets. Él mismo se vende como un nuevo Woody. Más bien es un Little Woody Allen, como cantaban los Television Personalities.
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Miqui Otero
Miqui Otero (Barcelona, 1980) podría tranquilamente haber dedicado toda su vida a escribir en 'fanzines', como hizo desde que se enteró del mecanismo de los teclados, pero el caso es que actualmente dirige la sección de Cultura y Ocio de ADN. Ha sido guionista en el programa 'Silenci' de TV3, redactor de 'El Mundo' y 'La Luna de Metrópolis', además de colaborador en 'Cultura/s' ('La Vanguardia'), 'Fotogramas', 'Go Mag' (y casi todas las revistas gratuitas de Barcelona), aunque donde más aprendió sin duda fue durante los veranos que pasó en 'El Progreso' de Lugo.
También está trabajando en tres libros pendientes de publicación y acaba de comisariar un ciclo musical en La Pedrera, del que saldrá un CD. En sus pocos ratos libres, pincha y organiza el club cinéfilo-musical Our Favourite Club, y gasta en discos, tebeos y libros todo lo que ha ganado trabajando en los sitios que aparecen en esta microbiografía. O sea, sigue como al principio.
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