Columna de Mariola Cubells
26 de Febrero de 2009 | Mariola Cubells
Algunas de las cosas que suceden y que no me explico. No entiendo que el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, haya recibido al padre de la joven asesinada Marta del Castillo y se haya puesto a discutir con él asuntos legislativos que, la verdad, no sé si alguien de su rango ha de debatir con un ciudadano anónimo, por mucho que sea el dolor de éste. ¿Lo hará cada vez que suceda algo similar? No entiendo que el ministro de Justicia británico, Jack Straw, y el primer ministro, Gordon Brown, hayan salido a la palestra a aplaudir a Jade Goody, la concursante de Gran Hermano enferma terminal de cáncer, que ha decidido, con la mediación de un avispado relaciones públicas, vender a los medios su agonía y su muerte. No entiendo que un político con el currículum de Federico Trillo sea el encargado de pedir dimisiones de nadie. No entiendo que un periódico nacional difunda fotos seudopornográficas publicadas en Japón de niñas semidesnudas con la intención, precisamente, de denunciarlo. No entiendo (y quiero pensar que es mentira) que haya alguien interesado en comprar las memorias del monstruo de Amstetten, Josef Fritzl. Parece que él mismo está negociando desde la cárcel, y a través de un intermediario ha puesto a la venta por cuatro millones de euros las declaraciones completas del horror que causó. No entiendo por qué hay tantos mezquinos, ni tantos cobardes, ni tantos miserables empeñados en arruinar la vida de todos nosotros. ¿Y ustedes?
19 de Febrero de 2009 | Mariola Cubells
Voy a hablarles de Alcàsser. De las niñas y de nosotros los periodistas. Cuando desaparecieron yo trabajaba en un periódico. Cuando se celebró el juicio contra Miguel Ricart, en la tele. En ambos momentos me dediqué a la causa y me encargué, como tantos, de destripar el suceso y tocar hueso. La noche en la que Nieves Herrero quemó las naves, yo estaba allí, en aquel edificio de la Societat Musical de Alcàsser alquilado con premura para emitir en directo Detúatú , con 324 periodistas que, como ella, como yo, queríamos tener lo mismo que ella y que, como no podíamos tenerlo (ella había sido más rápida, más lista, más agresiva, más productiva), nos pusimos a criticar aquel espectáculo dantesco, mientras nuestros jefes, los jefes de otros tantos presentadores estrella, como si fueran la voz de la conciencia, decían: "Tú también tendrías que conseguir esa entrevista, esa declaración, también deberías tener a ese familiar y ponerlo frente a la cámara y bombardearlo hasta las lágrimas". Esto y ninguna otra cosa es lo que se pensaba en los despachos de casi todos nuestros superiores. Hace unos días, tras la muerte de Marta del Castillo -cuya cobertura mediática me temo que nos lleva de nuevo a ese aciago momento televisivo-, varios programas de Tele 5 entrevistaron a una niña de 14 años -la novia del asesino- y a su madre. El resto de los medios ha puesto el grito en el cielo, en público. Tengo dudas razonables sobre lo que han dicho en privado.
12 de Febrero de 2009 | Mariola Cubells
En el libro Crematorio, Rafael Chirbes cuenta la historia de un promotor urbanístico de esos que se han cargado la costa valenciana y la montaña, ya saben, con devoción. (Nota que leo: el cemento se traga 140.000 metros cuadrados de costa cada día. Valencia y Huelva se llevan la palma). El tipo es un tipo de cierta clase, amante de la música clásica, capaz de admirar la belleza. Un tipo leído, viajado, un padre responsable. Pero llegado el caso, está dispuesto a sobornar a concejales, envilecerse, corromper, amedrentar al prójimo, cualquier cosa para conseguir que el hormigón lo colonice todo y vender apartamentos y campos de golf. Es uno de esos hombres, dice el autor, capaz de mezclar la música de Mozart con los crujidos de la hormigonera, de la grava y del metal. El personaje literario, tan de rabiosa actualidad, me ha recordado a alguien real. Era un productor ejecutivo con el que trabajé. Hacía basura, detrito televisivo con mayúsculas, pero era un hombre instruido y sensible, refinado, inquieto culturalmente. Podía ultimar su tesis doctoral sobre Max Aub y pedirte para el programa de testimonios una enana freak, -"porque no puede ser enana y ya está", decía-. Al día siguiente podía reservar los billetes para Salzburgo, a cuyo exquisito y reputado festival de música estaba enganchado desde que se creó. Y lo hacía todo sin pestañear. Pensamientos y acciones que no se ajustan. Cuando les preguntan a qué se dedican, ¿qué deben responder estos tipos?
05 de Febrero de 2009 | Mariola Cubells
Hace cuatro años, una teniente médico de Vizcaya demandó por acoso sexual al coronel de Infantería Francisco Bajo Ojeda. Ayer, el Tribunal Militar Central lo condenó a un año de cárcel como autor de un delito consumado de abuso de autoridad "en su modalidad de trato degradante a un inferior". ¿Y por qué no por acoso sexual, se preguntarán ustedes? Bueno, pues es que resulta que esa figura no consta en el código militar. ¿Incongruencia, quizá, que habría que revisar? En fin, sigamos. La Sociedad de Desarrollo Económico de la Isla, entidad mantenida con fondos públicos del Cabildo de La Palma para apoyar a empresarios y emprendedores de la isla, ha lanzado singulares ideas de negocio: lavacoches con gente semidesnuda. No especifica el género del empleado, aunque, claro, no hace falta: un hombre sin camiseta es sólo eso; una mujer sin camiseta... ¡es la bomba! La cadena de televisión italiana Sky emite un concurso, Aquarius, en el que 150 chicas bailan a su aire en una discoteca mientras las cámaras filman detalladamente sus cuerpos. Sin presentador, sin comentarios, sólo para voyeurs que votan a su bailarina preferida y que no sé si gana algo o qué. Su creador ha dicho que es un "espectáculo hipnótico como un acuario". Frente a todo esto, una buena noticia: el mes de enero se cerró como el primero en 10 años en el que ninguna mujer había sido asesinada, víctima de la maldita violencia machista. Parece un milagro, ¿verdad?
es un blog de ADN.es escrito por:
Mariola Cubells
Mariola Cubells es periodista y nació en Valencia. Tras ocho años como reportera del periódico Levante se incorporó a la televisión, donde dirigió diferentes formatos. Ha escrito dos libros, Mírame tonto y Mentiras en directo, sobre los entresijos de la televisión. Tiene un programa semanal en el magacine matinal de Radio 4-RNE. Desde enero de 2006 es redactora jefe del periódico ADN. En estos momentos colabora en la sección de televisión en el programa de la Cadena Ser, 'A vivir que son dos días', de Montserrat Domínguez
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