23 de Abril de 2009 | Begoña Gómez
Y no. No nos referimos a Déjame entrar, el filme sueco de vampiros que ha barrido en todos los festivales por los que ha pasado por su intimidante combinación de normalidad y terror.

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Además de ser muy sueca y muy conmovedora, Déjame entrar es una de las películas que mejor reflejan el Síndrome del Hijo de Padres Divorciados desde E.T., que puso el molde al respecto.
Pero ya hemos dicho (hemos mentido, básicamente) que no era de esa pesadilla nórdica de la que íbamos a hablar. Sino de la que agitan los comentaristas conservadores de los medios norteamericanos desde que han decidido que Obama les lleva por el camino del socialismo (algunos incluso escupen tras decir la palabra). El yayo Bill O'Reilly, capitán tradicional de la ultraderecha, está viendo como un advenedizo le quita el pan en su propia casa, la cadena Fox. Glenn Beck, un tipo que ha inventado una especie de iglesia en torno a su persona para predicar el retorno de los valores tradicionales, está llevándose al huerto a la parroquia ultra. Ambos están luchando por hacerse con el espacio sociológico de desencantados que viran progresivamente hacia la demencia total. Ver si no, su nuevo fenómeno, las teabagging parties que organizan para quejarse de la deriva socialista del país. El nombre proviene de la Boston Tea Party, la rebelión que las colonias estadounidenses organizaron contra Gran Bretaña en 1773. Pero a los nuevos rebeldes se les olvidó googlear el nombre antes de adjudicárselo y se les escapó que el tea bagging es el nombre que recibe cierta práctica sexual seguramente sancionada por las sagradas escrituras. La cosa apareció incluso en un capítulo de Sexo en Nueva York.
En cualquier caso, tanto O'Reilly como Beck tienen un nuevo coco favorito con el que espantar a sus hordas: Suecia. Y no porque se prepare la secuela de Mamma mia , sino por la conocida costumbre nórdica de cobrar a sus ciudadanos casi el 50% de sus ingresos en concepto de impuestos que después sirven para pagar una sanidad completamente gratuita y beneficios como el año sabático voluntario, la baja maternal de 96 semanas o el alojamiento estudiantil gratuito (la matrícula universitaria a cero euros se da por hecha).
Como siempre, Jon Stewart ha sido el que mejor ha sacado punta al nuevo Miedo Sueco en su programa, el Daily Show. En un vídeo que puede contemplarse aquí, despacha a uno de sus reporteros a investigar la pesadilla del Norte. Tras consolar por su desgracia a una docena de rubias espigadas y descubrir que el gobierno puede estar subvencionando happy endings en los spas de las fábricas suecas, el periodista aborda la cuestión que duele de verdad. ¿Puede uno hacerse multimillonario en Suecia? En un reflejo del clásico programa de MTV Cribs, en el que las estrellas enseñan sus McMansiones, el programa se acerca a ver la casa de Robin, la cantante sueca que telonea a Madonna. Y la pobre no tiene ni para una habitación de empaquetar regalos como la de la casa de Tori Spelling. Esa es la verdadera pesadilla nórdica.
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Begoña Gómez
Begoña Gómez (Tarragona, 1980) vive en Barcelona, donde ha trabajado en el diario El Mundo y en ADN desde su fundación. Allí escribe la columna de la contraportada todos los martes y contribuye a las secciones de Cultura y Weekend!. Además, ha colaborado en el programa Silenci! de la televisión catalana y con revistas como Woman, Vanidad, Fotogramas o Cinemanía.
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