02 de Abril de 2009 | Begoña Gómez
Fama es una pesadilla interminable, el estándar de famoso en Supervivientes es más bajo que el del psicotécnico en el examen de segurata. Para encontrar un reality realmente satisfactorio hay que ir un poco más allá: al inhóspito canal 66 para aquellos que tienen Canal Satélite o a las webs de streaming. 
En el 66, lo habrán reconocido algunos, habita Canal Cocina, la cadena del huevo frito a la que le cogen cariño los desempleados, las madres lactantes y todos aquellos que buscan un poco de tranquilidad en su vida, porque qué puede ser más reconfortante que un loop de programas en los que no existe la actualidad más allá de la nueva ruta de vinos. En Canal Cocina habitan una serie de personajes nutrientes y beneficiosos como el Omega 3. El chef oriental del programa de wok que hace recetas que jamás vamos a repetir en casa, pero mola mirar en plan porno culinario; el meticuloso chef Cristophe, un francés con acento argentino que jamás cocina nada que requiera menos de 12 horas y 57 cacharros; el tan carismático como irritante Jamie Oliver que plantea en Jamie en casa la utopía inalcanzable definitiva al estilo de las revistas de decoración (¡ese huerto!, ¡ese horno exterior!, ¡esos tomates!); la siempre sonriente Giada de Laurentis, un ser que, debido al extraordinario tamaño de su cabeza, nació para la televisión (¿o no sabían que el diametro de la cabeza es directamente proporcional al éxito catódico?).
Y por encima de todos, la musa. Oh, sí. Ella es Padma Lakshmi, ex modelo, ex esposa de Salman Rushdie y actual musa egregia de gourmets. Padma presenta Top chef, el reality en el que una docena de cocineros compiten en pruebas eliminatorias hasta que solo queda uno, que es coronado como chef de chefes. El trabajo de Padma consiste en plantear pruebas imposibles a los aspirantes (y ahora..cocinad con Coca-Cola, cocinad verduras para un campamento de niños obesos, cocinad un menú azul, cocinad en la arena de la playa, cocinad haciendo el pino con las orejas) y después probar todos y cada uno de los platos sin que eso altere su talla 32. Los fans masculinos del programa creen que el doblaje español del programa en Canal Cocina (tan malo que es bueno) no hace sino aumentar el encanto de Padma, puesto que sus uhmms y ahhhs recuerdan al cine para adultos.Junto a Padma está el chef Tom Colicchio, un tipo que impone a los concursantes más por su físico de quaterback que por el éxito de su restaurante neoyorquino y una serie de jueces invitados. En las cinco temporadas del programa han desfilado tipos tan excitantes de ver en televisión como Lorraine Bracco (la doctora Melfi de Los Soprano) el chef, escitor y tipo malote Anthony Bourdain (imprescindible su propia serie, No reservations, pero es otro post) y el escritor inglés Toby Young, a quien invitaron en la última temporada, la quinta a hacer de inglés borde, ya que no hay realityr americano que no tenga a su británico desagradable profesional.
Top chef tiene todo lo bueno de la tele comercial norteamericana: está rodado y editado con esa agilidad endemoniada que jamás se alcanzará en las producciones patrias y que hace que todo parezca apasionante. No hace falta ser un freak de la cocina (bueno, un poco sí) para quedar pegado a la pantalla. ¡Pero qué narices están haciendo con esas vieiras!, gritan los fans desde casa. ¡¡¡Díos mío, ¿¿¿a quién se le ocurre cocinar ternera sous vide???!!!. El espectador de Top chef no entiende de medias tintas.
Como en todos los realities de supuesta creatividad (Project Runway o el mismo O.T.), lo que hacen no deja de ser una excusa para presentar a una serie de personajes/concursantes que van de lo odioso a lo adorable. Sin matices, por favor, esto es televisión. Así, los yonquisde la serie hemos conocido al arrogante Richard, un imitador de Ferran Adrià obsesionado con la cocina molecular, al italiano profesional Fabio ("necesito ganar porque la mia mamma está enferma"), que hacía espaguetis hasta cuando le pedían comida cajun o la maternal Carla, que cocinaba bien pero carecía del gen competitivo para ganar.
Háganme caso, Top chef es el mejor reality que nadie está viendo.
es un blog de ADN.es escrito por:
Begoña Gómez
Begoña Gómez (Tarragona, 1980) vive en Barcelona, donde ha trabajado en el diario El Mundo y en ADN desde su fundación. Allí escribe la columna de la contraportada todos los martes y contribuye a las secciones de Cultura y Weekend!. Además, ha colaborado en el programa Silenci! de la televisión catalana y con revistas como Woman, Vanidad, Fotogramas o Cinemanía.
Últimas entradas:
Introduce el texto de la imagen.