26 de Noviembre de 2008 | Begoña Gómez
Leonardo da Vinci dejó escrito que el sexo es "raro y asqueroso" y quizá por eso le quedó tiempo para tantas otras cosas. Muchos escritores laureados parercen pensar lo mismo y para ellos (o para los que se pierden en la metáfora) se creó el premio Bad Sex in Fiction Award, que reconoce a los escritores en lengua inglesa que han escrito peores pasajes sexuales en sus novelas durante el año. Auberon Waugh, hijo de Evelyn y director entonces de la Literary Review, estableció el galardón en 1993 para "llamar la atención sobre el uso somero, crudo, de mal gusto uso de pasajes sexuales innecesarios en la novela moderna y amablemente disuadir a sus autores"
El de este año acaba de llevárselo la escritora y periodista Rachel Johnson, hermana del alcalde de Londres, Boris Johnson, por escribir en su novela satírica Shire hill en la que se explaya en comparaciones animalísticas. Los "dedos ligeros" de un amante recuerdan a "una polilla atrapada en una lámpara", su lengua a la de un gato "que apura un plato de crema para que no quede ni una gota". En otro momento de la novela, señaló Tom Fleming, el editor de la Literary Review y jurado del premio, Johnson "se refiere a su pene como él, es una mezcla de cliché y eufemismo, muy animado, un
punto extra por esfuerzo". Johnson, una columnista del Sunday Times que suele escribir sobre las dificultades de la clase alta británica para mantener sus privilegios en tiempos de crisis, tenía ilustre competencia, como reconoció el propio Fleming ("todos los nomiandos eran igualmente horribles, pero Johnson consiguió las peores metáforas"). A la edición de este año del Bad Sex concurrían un ex asesor de Tony Blair en su primer esfuerzo en la ficción, el maquiavélico Alaistair Campbell, el gurú new age Paulo Coelho, la esposa de Martin Amis, la novelista Isabel Fonseca y el venerable John Updike, entre otros.
Updike, que ha publicado este año Las viudas de Eastwick, no tuvo que irse de vacío, ya que el jurado le concedió un premio A Toda Una Vida. El autor de Parejas puede consolarse pensando en su ilustre compañía: el año pasado el jurado le concedió el premio nada menos que a su rival literario, Norman Mailer, y de forma póstuma. Suerte que fue así, porque nada hubiera podido tocarle más el ego al escritor que cultivó a fondo su imagen de macho cumplidor. Otro enemigo de ambos, Tom Wolfe, se lo llevó en 2004 por I am Charlotte Simmons, la novela en la que fallaba estrepitosamente a la hora de ponerse en la piel de jóvenes universitarios.
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Begoña Gómez
Begoña Gómez (Tarragona, 1980) vive en Barcelona, donde ha trabajado en el diario El Mundo y en ADN desde su fundación. Allí escribe la columna de la contraportada todos los martes y contribuye a las secciones de Cultura y Weekend!. Además, ha colaborado en el programa Silenci! de la televisión catalana y con revistas como Woman, Vanidad, Fotogramas o Cinemanía.
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