04 de Noviembre de 2007 | David Beriain
Los alrededores de la universidad de Suleimaniya parecen un desfile de la moda de primavera de cualquier ciudad europea. Las estudiantes lucen sus mejores galas y la mayor parte de ellas se olvida del velo, al menos durante un rato. Cruzan miradas coquetas con los chicos, que se les acercan de vez en cuando, con cautela, casi furtivamente. "Las clases son uno de los pocos momentos en que podemos estar con las chicas y hablar con ellas. Después es muy difícil", me dice uno de los alumnos.
Aquí la posibilidad de una invasión turca no significa nada, ocupa muy pocas conversaciones. "Tenemos muchos otros problemas. Y el sexo es el mayor de todos", me dice R. No quiere que escriba su nombre completo porque el sexo, en la sociedad kurda, es todavía un tabú.
No importa que Suleimaniya sea conocida como una de las ciudades más occidentalizadas de Oriente Medio, que en su calle principal el negocio que más abunde sean las licorerías. Sigue siendo una sociedad musulmana tradicional en muchos otros aspectos. Y en esa contradicción entre la influencia occidental y la tradición es donde habita el conflicto de esta sociedad en pleno cambio y en especial de los jóvenes kurdos.
"El Kurdistán sólo es occidental en la apariencia y en el vestir", dice R. Tiene 22 años, habla un inglés casi perfecto, aprendido sin salir de Suleimaniya, y no ha conocido mujer. Ni siquiera ha besado a una. "Sólo uno de mis amigos ha estado con una mujer. Y era una prostituta. Aquí sólo puedes estar con una mujer si te casas con ella, y eso cuesta mucho dinero. Nosotros no tenemos dinero, así que ni nos vamos a casar ni vamos a tener sexo. La gente dice que es por el islam. Yo te digo que no, que el islam no dice nada de eso. Es nuestra tradición, nada más", dice.
Camino junto a R. y su amigo A. por el principal parque de la ciudad, el único lugar junto a la universidad donde chicos y chicas pueden verse aunque sea de lejos. Me hablan de sus problemas, de las ganas que tienen de salir del Kurdistán, porque aquí no ven futuro. "Tenemos unos gobernantes que no se preocupan por su gente. Yo quiero ir a Europa o a Estados Unidos", me dice. Casi todos los jóvenes con los que he hablado me dicen lo mismo.
A. me cuenta orgulloso que él tiene novia. Se conocieron en el colegio, y mantienen una relación desde hace algunos años.
-¿Y os veis mucho?
-No, casi nunca.
-¿Por qué?
- Sus padres la matarían. Y a mí también.
- ¿Y cómo hacéis cuando queréis quedar?
- Nos vamos al campo, entre los matorrales, donde nadie pueda vernos.
- ¿Entre los matorrales?
- Sí, allí hablamos sin que nadie nos moleste.
- ¿Habláis?¿No mantenéis ningún tipo de relaciones?
- No, no. Eso sería un suicidio. Ni siquiera la he besado. Bueno, a veces tenemos sexo telefónico.
Relaciones telefónicas
Como en muchos lugares de Oriente Medio, la floreciente industria de la telefonía móvil es la que sirve a los jóvenes para relacionarse. Aquí el sexo telefónico o virtual es el único sexo. Cualquier cosa con tal de mantener la virginidad de las mujeres. Si llegan al matrimonio y no pueden probar físicamente su virginidad el escándalo está servido. Pero ese no es el único problema. En el Kurdistán, donde los matrimonios concertados cada vez son menos, el consentimiento de los padres a cualquier relación sigue siendo obligatorio.
"Sé de una pareja. - cuenta R.-, Eran perfectos el uno para el otro. Se conocieron en la escuela y se las arreglaron para seguir viéndose clandestinamente. Bueno musulmanes, se mantuvieron puros hasta que decidieron que querían casarse. Los padres del chico dijeron que no. Él preguntó por qué. Los padres le dijeron que no les parecía suficientemente guapa. Él dijo que le daba igual, que era él quién iba a estar con ella, no ellos y que para él era la mujer más guapa del mundo. Pero sus padres dijeron que no. La chica no lo pudo soportar. Se roció con gasolina y se quemó viva. No murió, pero tiene la mayor parte del cuerpo quemado. Dice el médico que morirá en los próximos meses. El chico se ha vuelto loco, está perturbado".
Aram me dice que no es el único caso. En los últimos años centenares de chicas se han quemado vivas en el Kurdistán. No es un fenómeno exclusivo de las jóvenes kurdas. Las iraníes y las afganas también lo hacen. "No hay cifras oficiales porque es algo que las familias quieren esconder por vergüenza", me dice este joven cristiano de 22 años.
Aram es muy popular en Suleimaniya. Es el presentador de un show sobre sexo en la televisión de la UPK, el partido gobernante en esta zona del Kurdistán. "Si escarbas un poco en los problemas de los jóvenes te darás cuenta de que el sexo está siempre detrás.. Siempre. Esta sociedad está cambiando mucho, pero no en el sexo. Yo diría que ahora es hasta peor, porque en tiempos de Sadam la gente se iba a Bagdad y echaba un polvo. Ahora no se puede ir a Bagdad. Te pueden matar por ese polvo", dice.
Aram disfruta de dos meses de vacaciones antes de que su programa pase a la televisión por satélite y, por lo tanto, gane audiencia. Su última emisión fue la más polémica. Habló de los chicos que rozan el culo a las mujeres en la calle al pasar. Incluso invitó a un psicólogo para hablar sobre el fenómeno.
- ¿Y no hablas de cosas como... la masturbación?
- No, no, no. Me cerrarían el programa.
El problema de Aram y su show es que aunque tiene mucho público casi nadie se atreve a aparecer en las entrevistas. "Por ejemplo, una de las mayores reivindicaciones de los jóvenes aquí es que haya algún sitio en la ciudad donde puedan verse chicos y chicas. Ahora está el parque y, francamente, es una mierda. Pero cuando intento que alguien hable de lo del parque, sobre todo chicas, nadie quiere dar la cara porque parecería una puta por querer estar en un mismo lugar con chicos.
Le pregunto a Aram por su propia experiencia. Me dice que él se las apaña bien. Que consigue convencer a chicas para estar con él. Ahora hasta tiene una novia.
- Aquí puedes hacer de todo menos quitarle la virginidad a una chica. Eso no-, me dice.
- Entonces tú...
-Bueno, yo sólo una vez. Pero tuve que irme a Jordania. Fue con una chica rusa. Aquí es imposible.
es un blog de ADN.es escrito por:
David Beriain
David Beriain (Artajona, 1977) ha recorrido durante los últimos seis años los principales conflictos del planeta como enviado especial. Afganistán, Colombia, Darfur, Cachemira y otros destinos siguieron a su primera experiencia durante la invasión estadounidense de Irak. Una aventura que le llevó a pasar 10 días en los campamentos de las FARC, a acompañar a guerrilleros sudaneses, a recorrer los bastiones talibanes, a entrevistar a presos de Guantánamo o visitar mercados de armas clandestinos.
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