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ADN.es / Dinero

Sábado, 21 de noviembre de 2009. Actualizado a las 10:21h | : el tiempo en

08 de Mayo de 2008 | ADN.es

El funcionario está desnudo

Habrá visto ustedes las noticias sobre que hay en España unas 270.000 sentencias dictadas y pendientes de ejecución. Diversos medios han destacado que en el informe se apunta que entre las causas del mal funcionamiento de la justicia a este respecto, además de la sobrecarga de trabajo, está en la gran movilidad de personal, y que una buena parte del personal administrativo que trabaja en estos juzgados sea interino, con poca experiencia y probablemente poca formación específica.

Esto me da pie para plantear la que yo creo que es una de las grandes lacras de nuestro sistema político, de las que sin embargo prácticamente nadie habla: el sistema de selección y organización de los trabajadores públicos. La teoría dice que "el acceso a la Función Pública debe respetar los principios de Igualdad, Mérito, Capacidad y Publicidad". Pero en realidad estos principios se violan sistemáticamente, o bien, cuando se garantizan, se hace pagando un precio espantosamente alto, y oculto, en otros bienes y valores. Me explicaré.

1. Para empezar, según el Boletín Estadístico del Personal al Servicio de las Administraciones Públicas (enhorabuena al MAP por tener esta amplia información online), de los 2,6 millones de empleados públicos, sólo 1,5 millones (el 59%) son funcionarios, que se supone que han pasado un proceso de selección competitivo, público, y meritocrático. Sin embargo, con muchísima frecuencia, en las oposiciones se dan muchos puntos a la experiencia previa de trabajo en la misma administración que convoca la oposición (como contratado laboral, funcionario interino, etc...). ¿Pero cómo se llega a ser interino o contratado laboral? Pues en algunos casos eso también está muy regulado y es "meritocrático" (por ejemplo, en la enseñanza primaria y secundaria, se llama para ocupar plazas de interino a los que se han presentado a las oposiciones y las han suspendido, por orden de nota), pero en muchos otros lugares la contratación no funcionarial se hace por procedimientos nada transparentes, de manera que nadie sabe muy bien con qué criterios se contratan a personas para posiciones no funcionariales, que comienzan a acumular "puntos" por experiencia, para las oposiciones, y al final consiguen que esos puntos, sumados a los del examen, les conviertan en funcionarios, pasando por encima de candidatos externos con mejor puntuación en el examen. Ni igualdad, ni mérito, ni capacidad, ni publicidad.

2. Hablemos de los exámenes de acceso. De vez en cuando leemos noticias del tipo "5.000 personas se presentan para 100 plazas de auxiliar administrativo de...". Podemos suponer que una buena parte de estos candidatos se apuntan y no estudian nada, pero otros muchos (¿la mitad? ¿un tercio?) se lo toman en serio y dedican mucho esfuerzo (semanas o meses de trabajo) a preparar las oposiciones, con tasas de éxito, por pura lógica matemática, bajas. Este es un coste impresionante del sistema de selección de personal público que pasa desapercibido, porque lo asumen privadamente cientos de miles o millones de personas (y sus familias, muchas veces) y nadie ha echado la cuenta de cuánto nos cuesta como sociedad. No digamos nada de los licenciados universitarios se que encierran uno, dos, tres años, para conseguir aprobar las oposiciones para puestos de alto nivel. ¿Es ese coste razonable? ¿Es eficiente? ¿Sirve realmente para seleccionar a los mejores?

3. Las respuestas a esas preguntas son muy dudosas. Aparte de lo dicho más arriba, sobre los puntos por experiencia previa, los exámenes no son en casi ningún caso un buen modo de selección de personal, ya que no miden muchas cosas que pueden ser tan o más importantes que los conocimientos. Pensemos en los talentos (muchos y variados) que requiere un buen profesor de secundaria (¡¡nuestros héroes!!). ¿Alguien de verdad cree que se pueden ver en un examen en el que el profesor expone un tema de la asignatura o cuenta no sé cuáles teorías pedagógicas o de método educativo? ¿No les parece sospechoso que las pérfidas empresas capitalistas, siempre agazapadas para explotarnos y exprimirnos, y siempre interesadas, claro, en conseguir a los mejores trabajadores, no hagan exámenes para seleccionar a su personal? Tal vez sea porque los exámenes pueden garantizar la igualdad y la publicidad (que no interesan demasiado a las empresas privadas), pero sólo tenuemente el mérito y la capacidad.

4. Ni siquiera la administración se cree que las oposiciones sirvan para seleccionar a los mejores. Su comportamiento delata muchas veces que su mentalidad no es la de una organización que quiere reclutar a los más competentes para hacer un trabajo, sino la del poseedor de un bien valioso (puestos de trabajo de por vida) que reparte de manera más o menos "justa". En este sentido fue revelador para mí ver, en una convocatoria de oposiciones a la que se presentaba un amigo, que después de un larguísimo proceso (listas de admitidos, recursos contra la misma, un examen masivo en no sé cuántas aulas en edificios universitarios, lista de aprobados, recursos, nuevo examen de ordenador, en aulas con cientos de ordenadores, durante un fin de semana entero, en varios turnos, corrección, recursos, fase de alegación de méritos por trabajo, cursillos, etc..., nuevos recursos, listas definitivas de aprobados...), se convocaba a los seleccionados para un día y hora para elegir su destino... y si no comparecían perdían su puesto de trabajo. ¿Alguien imagina que una empresa gastase cientos de miles de euros para seleccionar a "los mejores" y cuando los ha encontrado dijera "o se presenta usted el viernes a las once o ya no le quiero"?

5. Y luego está, claro, lo de "elegir destino". Y lo de "mi plaza". Y todas las actitudes y dinámicas desviadas que eso genera respecto al cumplimiento de los objetivos de la organización. De nuevo, ¿quién imagina una empresa en la que los trabajadores eligiesen su trabajo y el jefe no les pudiera cambiar? ¿Cómo puede ser eficiente una organización en la que los que la "dirigen" (en diferentes niveles, desde el ministro al jefe de servicio) no pueden organizar los recursos que tienen a su disposición, que a veces son sobre todo, precisamente, los recursos humanos?

6. Lo que nos lleva, de nuevo, al millón de empleados no funcionarios que tienen las administraciones públicas, de los cuales, al parecer, hay un montón en los juzgados. ¿Por qué hay tantos? ¿Por qué no son casi todos funcionarios? Supongo que porque, vista la rigidez del sistema funcionarial, la administración busca cierta flexibilidad para organizar los recursos según las necesidades, y como con los funcionarios no lo puede hacer contrata por otras vías a gente a la que cambia de destino con facilidad, mueve de acá para allá, despide cuando no le hace falta, etc... Creando un sistema laboral dual en la administración pública, y dejando a muchos trabajadores con menos derechos que los empleados de la empresa privada.

En fin, un montón de consecuencias indeseadas de un sistema que en su origen tiene buenas intenciones, y que buscaría, supongo, garantizar que la administración pública no se llena de hijos, amigos y correligionarios políticos de los jefes. Debe de haber otra manera más razonable de conseguirlo. De hecho, hay países civilizados donde no existen las oposiciones. Y su administración no funciona, seguramente, peor que la española. Tal vez deberíamos pensar si podemos imitarles, aunque sé que es prácticamente una causa perdida, cuando la mayor parte de la gente ni siquiera se da cuenta de que tenemos un problema (y gordo). Pero alguien tiene que decir que el rey está desnudo.

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