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El astrolabio

Un dedo que apunta a las estrellas

08 de Febrero de 2009 | Paco Bellido

El cervecero que amaba la Luna

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ADN.es

Hace unos días tratábamos en El Astrolabio los primeros mapas lunares de la historia de la Astronomía, confeccionados por el inglés Thomas Harriot y por el italiano Galileo Galilei.

En la historia de la Selenografía destaca con luz propia Johannes Hevelius (1611-1687), un rico cervecero alemán, nacido en Danzig, la actual Gdansk (Polonia), que hizo uno de los mejores mapas lunares de su época y que puso nombre a muchas formaciones.

Alrededor de 1640 Hevelius estableció un observatorio privado, llamado Sternenberg, que era la envidia de la realeza europea, donde además de innumerables instrumentos ópticos y de medida, sextantes, cuadrantes, disponía de su propio taller óptico y de una imprenta. Este despliegue de medios inusitado para la época, dotó a Hevelius de la libertad suficiente para llevar a cabo un trabajo astronómico sin precedentes. En su interior albergaba un telescopio de 46 metros de longitud, un monstruo que Hevelius, a pesar de su paciencia y entusiasmo ilimitados, sólo pudo utilizar ocasionalmente.

En 1647, publicó Selenographia, un espléndido libro sobre la Luna que costeó él mismo, hizo un buen número de ejemplares, con lo que el tomo tuvo una amplia difusión. En él recogía sus propias observaciones, 40 láminas de las diferentes fases lunares grabadas al cobre por él mismo y tres mapas principales de unos 29 centímetros de diámetro con la nomenclatura de las formaciones. Los grabados de las fases lunares de Hevelius se convirtieron en la obra de referencia durante casi un siglo. Su cartografía lunar es el primer atlas detallado de otro mundo y contiene casi 500 páginas de explicaciones y un glosario de 275 formaciones lunares a las que puso nombre. Cuentan las crónicas que cuando el papa Inocencio X vio el mapa se lamentó de que fuera la obra de un hereje (Hevelius era protestante). Para Hevelius la herramienta definitiva para el estudio astronómico es el ojo humano, al que confío toda la labor, a despecho incluso del uso de instrumentos de medida que demostraron ser menos precisos que la dotada visión del astrónomo. Tristemente la plancha de cobre grabada que sirvió para imprimir el mapa lunar de Hevelius se fundió tras su muerte para fabricar una tetera.

Hay que tener en cuenta que el telescopio que utilizó los cuatro años de observaciones metódicas para confeccionar los mapas que aparecen en Selenographia sólo permitía un aumento de 50X y tenía una distancia focal de 3,6 metros, lo que nos puede dar una idea de la dificultad de su trabajo. Es conocida su proverbial vista, se cuenta que llegaba a magnitud 7 a ojo desnudo.

Hevelius consideraba que la Luna era una mundo semejante a la Tierra (de hecho creía en la existencia de habitantes lunares, a los que bautizó como "selenitas") y bautizó sus formaciones de acuerdo a la geografía del mundo clásico, con nombres como Mar Mediterráneo, Mar Adriático, Mar Negro o Mar Caspio. Estaba convencido de que las regiones más claras de la Luna estaban formadas por tierra y las más oscuras por agua. En el centro de su Mar Mediterraneo colocó Sicilia, que aparece como una gran isla volcánica y en su centro el "Monte Aetna", que corresponde al cráter conocido ahora como Copérnico.

Como reconocimiento a su labor astronómica el cráter Hevelius (2.2N, 67.6W) en la Luna y el asteroide (5703) Hevelius llevan su nombre.

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