Un dedo que apunta a las estrellas
02 de Febrero de 2009 | Paco Bellido

ADN.es
Hace unos dos mil años los antiguos griegos discutían la existencia de vida en otros planetas, pero la idea cobró actualidad tras la revolución copernicana. Galileo, Kepler y otros astrónomos consideraron la posibilidad de que otros planetas fueran habitables, pero se cuidaron de expresar sus ideas para no despertar los recelos de las autoridades eclesiásticas.
Uno de los defensores de la vida extraterrestre que mayor influencia tuvo en su época fue Bernard le Bovier de Fontenelle, autor de la obra de divulgación científica Entretiens sur la pluralité des mondes (Conversaciones sobre la pluralidad de los mundos) en 1686.
Entre los primeros proyectos de comunicación destaca el ideado por el matemático alemán Carl Friedrich Gauss, su idea consistía en cortar un gigantesco triángulo en los bosques siberianos y cultivar trigo en su interior. Este triángulo podría verse desde los telescopios marcianos y su forma y contraste de colores sólo podría interpretarse como una construcción intencionada
Veinte años más tarde Johann Joseph von Littrow, director del observatorio de Viena, planteó una idea similar, hacer señales luminosas dentro de un canal circular de 30 kilómetros de anchura en el que se haría arder queroseno.
En la segunda mitad del siglo XIX se plantearon otras propuestas más realistas. El poeta e inventor francés Charles Cros, uno de los precursores del fonógrafo, diseñó un método para hacer señales luminosas mediante un espejo parabólico.
El primer mensaje se envió finalmente en 1974 como decíamos al inicio. Todavía seguimos esperando la respuesta. ¿Llegará algún día?
/Imagen: Radiotelescopio de Arecibo.
es un blog de ADN.es escrito por:
Paco Bellido
Aficionado a la astronomía desde la infancia, es fundador de la Agrupación Astronómica Mizar de Córdoba, editor del blog El beso en la Luna y miembro del Geological Lunar Researches Group .
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