Columna de Daniel R. Caruncho
26 de Enero de 2010
Nos gustan las tetas y los culos. Nos gustan no: nos entusiasman. Tetas y culos siempre funcionan, garantizan un público entusiasta. Los genes de nuestros antepasados cejijuntos lo intuían, de ahí que las hembras desarrollaran en su día sus curvas para atraer a los varones.
Tanto nos fascinan las tetas y los culos que si, ay, no tenemos el material a mano para palparlo, nos consolamos contemplándolo en una fría pantalla. Gracias a esta pulsión primaria se construyó la tele moderna de nuestro país (ahí están los golpes de bullate de las mamachicho, o el pezón díscolo de Sabrina), y por ese instinto irrefrenable siguen funcionando propuestas como 21 días en la industria del porno, que el lunes se convirtió en el programa más visto de su franja con una cuota del 18,4% y 2.478.000 espectadores, un récord para el espacio de Cuatro.
Fue un triunfo cantado: desde hacía días la cadena había calentado (ja) hábilmente el ambiente con promos que aseguraban que Samanta Villar exploraría a fondo este mundillo. Nuestra imaginación ya volaba: Villar practicando felaciones, sometida a una doble penetración, protagonizando un gang bang... Tetas y culos.Lo que uno se encuentra si explora a fondo ese mundillo.
Obviamente, todo quedó en nada, y la showgirl se limitó a dirigir una escena guarra. 2.478.000 espectadores se quedaron con cara de australopiteco.
es un blog de ADN.es escrito por:
Daniel R. Caruncho
Antes de participar en la puesta en marcha de ADN, donde escribe sobre lo que ve en la televisión y dirige la sección local de Barcelona, trabajó en El Periódico de Catalunya. Aparte, colecciona discos viejos y dioptrías.
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