Columna de Daniel R. Caruncho
22 de Enero de 2010 | Daniel R. Caruncho
Nos encantan las etiquetas y las clasificaciones. Imponen cierto orden. Y además sirven para vender cosas, llenar páginas de periódicos y hacer programas de tele (que, a fin de cuentas, también sirven para vender cosas). Sin etiquetas no existiría Generación ni-ni, el reality que estrenó La Sexta a bombo y platillo el miércoles por la noche, y que se basa en un presunto espécimen surgido hace poco en nuestra sociedad: el joven que ni estudia ni trabaja. El pasota de toda la vida, vamos.
Generación ni-ni se viste de programa de coaching (esto es, de ayuda, como Supernanny) al encerrar en una casa bajo la supervisión de unos psicológos a una panda de vagos de nueva hornada. Son chavales a los que cogerías de la solapa de la chaqueta y zaran- de-a-rí-as hasta despertarles La Neurona, y que en lo primero que pensaron al entrar fue en fumarse hasta los geranios. El problema es que tipos así ya son la materia prima de Gran hermano, y la coartada terapéutica no acaba de compensar la factura algo pobre del formato.
Más divertido será, sin duda, el programa que David Hasselhoff protagonizará para la cadena yanqui A&E, siguiendo el ejemplo de otros ídolos caídos como Ozzy Osbourne o Hulk Hogan, y reforzando la idea de que los realities son algo así como la liga de Qatar para un futbolista viejuno: una segunda oportunidad para recuperar viejas etiquetas, como la de Estrella Televisiva.
es un blog de ADN.es escrito por:
Daniel R. Caruncho
Antes de participar en la puesta en marcha de ADN, donde escribe sobre lo que ve en la televisión y dirige la sección local de Barcelona, trabajó en El Periódico de Catalunya. Aparte, colecciona discos viejos y dioptrías.
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