Columna de Daniel R. Caruncho
03 de Julio de 2009 | Daniel R. Caruncho
Se cumple una semana de La Muerte, y la TV se resiste a abandonar el cadáver de Michael Jackson. El Rey del pop en su día fue también el Rey de la pequeña pantalla (¿recuerdan cómo La Primera estrenaba en horario estelar videoclips como el de Black or white?), así que la tele se ve legitimada para seguir arrancando puntitos de cuota post mortem.
Nos lo han explicado prácticamente todo: cuánto pesaba el cádaver, cómo se distribuirá la herencia, qué pasará con sus hijos, cuántos discos vende...
...Pero...
¡Ay! La tele no ha jugueteado con la pieza más trágica del rompecabezas jacksoniano: Bubbles. Ningún informativo se ha acordado del chimpancé que, en la época dorada del Rey del pop, mutó en un (peludo) minimichaelito. Según el libro Michael Jackson: the solo years, de Craig Halstead, el músico rescató al primate de una clínica de Texas dedicada al cáncer en 1985. Entonces Bubbles tenía tres añitos. En breve aprendería a hacer el moonwalk, y acapararía todos los flashescon sus ropitas, calcos XS de las de su padre adoptivo. Era uno más. Se iba de farra con Elizabeth Taylor y se sentaba a comer con su vasito y todo. Pero estalló el drama: Bubbles se puso violento con los hijos de Jacko, y acabó exiliado en un rancho californiano. Hubo rumores de suicidio en 2003, pero sabemos que sigue vivo. Ayer el diario The Sun explicaba que sus cuidadores no le han dicho que Jackson ha muerto. Nadie le ha invitado al funeral. Es un juguete roto del pop.
es un blog de ADN.es escrito por:
Daniel R. Caruncho
Antes de participar en la puesta en marcha de ADN, donde escribe sobre lo que ve en la televisión y dirige la sección local de Barcelona, trabajó en El Periódico de Catalunya. Aparte, colecciona discos viejos y dioptrías.
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