Tejiendo la vida urbana, entre asfalto, innovación y sostenibilidad
30 de Mayo de 2008 | Juan Freire
Las ciudades están "llenas" de vacíos. No se trata de los espacios abiertos planificados como parques o vías de comunicación. Los vacíos son espacios temporales entre construcciones a la espera de su urbanización. Forman parte de un proceso dinámico dependiente de multitud de pequeñas historias: un derribo, un retraso en una licencia de obras, una operación inmobiliaria a gran escala, un espacio demasiado pequeño para casi todo que ha quedado abandonado a su suerte...
Son espacios casi siempre efímeros que van saltando en el tiempo a lo largo de la ciudad, pero en conjunto conforman espacios peculiares, por su falta de uso y construcciones, en un entorno urbano casi siempre repleto de usos y edificios. ¿Qué hacer con esos vacíos?, normalmente la respuesta es "nada", sólo esperar a su "llenado". Pero el espacio es un recurso escaso en las ciudades y los vacíos no son neutrales en la dinámica urbana. Afectan a la forma en que la gente percibe y usa la ciudad y, por otra parte, podrían constituir opotunidades de uso temporal que casi nunca se aprovechan.
En este post y el siguiente presentaré dos casos de vacíos urbanos que son atípicos por su enorme escala y por sus implicaciones para las ciudades. Pero son dos casos que, precisamente por sus características, pueden ayudar a visualizar la importancia de los vacíos urbanos y a reflexionar sobre sus causas, consecuencias y usos potenciales.

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Como consecuencia, el espacio urbano, ya de por sí poco denso como es propio de la mayor parte de ciudades estadounidenses, se ha ido esponjando aún más surgiendo vacíos expansivos por doquier. A estos vacíos se unen numerosos edificios sin uso que por el abandono se van deteriorando progresivamente. Finalmente, estos vacíos reducen aún más la ya de por sí baja densidad y las oportunidades de interacción social al convertirse en muchos casos en desiertos inhóspitos que alguien debe cruzar para moverse por la ciudad.
La respuesta a este problema ha sido el concurso de diseño urbano Urban Voids lidearado por la City Parks Association of Philadelphia y organizado por el Van Alen Institute de Nueva York.
La web del concurso proporciona imágenes de la ciudad (y sus vacíos) y una breve historia de las tres fases en que se ha desarrollado. Se inicia en 2005 con un proceso participativo en el que los diferentes usuarios de la ciudad desarrollaron sus visiones sobre el futuro de su entorno regional y local, incluyendo el uso de los recursos naturales como el agua.
La segunda fase se centró ya en los vacíos urbanos y abrió una convocatoria de ideas para el diseño de la Philadelphia del futuro, en la que se proponía integrar la ecología con el ambiente construido. Específicamente, el concurso proponía reconectar los espacios vacíos de la ciudad con la infraestrucrtura verde ya existente.
Entre las 220 propuestas presentadas se seleccionaron 5 finalistas (3 de Philadelphia, 1 de Nueva York y la de ecosistema urbano) que entraron en la tercera fase denominada "Reconnecting the Lots" y que se desarrolló en 2006. En esta fase los equipos seleccionados trabajaron con mayor profunidad las ideas que habían presentado inicialmente, incluyendo una propuesta específica de diseño para uno de los vacíos urbanos de la ciudad. En el proyecto de ecosistema urbano se aportan datos complementarios de la escala del problema:
Philadelphia, la ciudad con mayor índice de vacíos urbanos de los Estados Unidos (más de 40.000 solares en el centro) fruto de las políticas de dispersión urbana promovidas por los gobiernos federales desde los años 50. Entre 1950 y 1990 Philadelphia perdió 400.000 habitantes que se trasladaron a zonas residenciales de la periferia.
No es mi objetivo aquí entrar en el análisis de los diseños propuestos sino el resaltar el papel de los vacíos urbanos en la vida urbana de Philadelphia. Aun así, y para conocer las oportunidades que pueden suponer este tipo de espacios, merece la pena conocer la propuesta del equipo español, que se basa en intervenciones de bajo coste que por una parte reconectan espacios urbanos aislados entre sí y por otra intervenciones limitadas, a modo de acupuntura, que sirvan de catalizadores de cambios a mayor escala:
La Reconfiguración-ecológica de Filadelfia es una estrategia, basada en la localización de una serie de intervenciones de bajo presupuesto sobre la sección de la trama viaria, que pretende generar los mecanismos que promuevan la participación ciudadana como punto de partida que haga posible la autoregeneración del tejido urbano.
Corredores-ecológicos: concentración de esfuerzos en una línea-estructurante de actividad. Conectarán zonas de alto porcentaje de vacíos-urbanos con el downtown, estableciendo conexiones con la actual red de espacios verdes de la ciudad.
Catalizadores-urbanos: foco dinamizador de la escena urbana de Filadelfia. Conectados con el downtown por la red de corredores-ecológicos y estratégicamente situados en zonas de alta concentración de vacíos-urbanos. Concentrador de programas de carácter público. Construcción ligera y desmontable. Generador de energías alternativas, abasteciendo y potenciando los vacíos-urbanos del entorno. Una vez cumplida su labor sanadora podrán desmontarse ubicándose en otro punto a activar de la red de corredores-ecológicos.
En este caso el "problema" de los vacíos podría transformarse en una oportunidad al permitir repensar la infraestructura urbana, introduciendo los servicios ambientales, y reactivar procesos sociales utilizando estos vacíos como espacios de oportunidad.
es un blog de ADN.es escrito por:
Juan Freire
Científico, emprendedor, profesor universitario, blogger y explorador de la interacción entre el mundo urbano, las redes sociales y los espacios digitales. Más en http://nomada.blogs.com/.
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