29 de Enero de 2008 | Juan Freire

ADN.es
En el post anterior, utilizando el caso de Benidorm, proponíamos que el desarrollo de las ciudades, basado en una planificación muy limitada definida por solo unas pocas reglas, puede generar crecimientos urbanos más eficientes y menos perversos que la habitual planificación estricta basada en el hipercontrol sobre la iniciativa privada y ciudadana. Pero el caso de Benidorm no es ni mucho menos una anomalía. Presentaré aquí dos ejemplos, muy distintos entre ellos y radicalmente diferentes al de la costa mediterránea española, que apuntan en la misma línea.
La capital noruega, Oslo, está ahora desarrollando un plan urbanístico para una parte de su frente marítimo, Bjørvika, en la que se han ido abandonando los usos industriales. Se pretende rehabilitar esta zona para crear un nuevo distrito, denominado Barcode, que se dedicará principalmente a oficinas. Hasta aquí no aparece nada novedoso; la misma historia que se repite una y mil veces en las ciudades europeas que se deben adaptar a un presente y futuro post-industrial. Pero en Superspatial, Oslo Recoded, nos explican como este proyecto esconde una serie de elementos radicalmente diferentes. En el futuro Barcode se permitirán edificios muy altos, superando las limitaciones que hasta el momento se han aplicado en Noruega, y las reglas de planificación han sufrido una "subversión estética".
El plan de ordenación fue concebido por MVRDV asociado con los estudios a-lab y Dark, y modifica totalmente las reglas habituales. En realidad el futuro desarrollo girará alrededor de una regla básica: se impone el cambio en cada nuevo edificio respecto al anterior sin definir ningún estilo arquitectónico a priori. No se explicitan reglas para cada parcela, sólo las relaciones entre parcelas y edificios anexos. Así, si se diseña una casa con una cubierta plana, la siguiente debe contar con otro tipo de cubierta. Si un edificio presenta una fachada de cristal, el siguiente debe utilizar un material diferente.
Los resultados se verán en unos años pero, por el momento, supone un desafío total a la mentalidad planificadora europea y un experimento extremo que permitirá aprender mucho sobre la dinámica del desarrollo urbano y las estrategias de la iniciativa privada. Desde un punto de vista estético, se traslada el objetivo desde el diseño de cada elemento del barrio al diseño de la diversidad, partiendo de la hipótesis de que es esta variación la que genera un efecto atractivo. De hecho, el primer edificio que se construirá en este distrito no es, en palabras de Superspatial, "nada especial" (imagen inferior), pero supone la semilla de un proceso auto-organizado de diseño de la diversidad.
Muy lejos geográfica y culturalmente de Oslo, en el desierto de Nevada, contamos con otro ejemplo espectacular de diseño "urbano" autónomo, utilizando pocas reglas. Allí se celebra todos los años Burning Man, un festival de arte que nace de la nada y se desarrolla durante una semana desafiando las teorías habituales sobre el funcionamiento de las comunidades humanas y de las agregaciones urbanas. Hace poco proponía que este caso supone una evidencia de la capacidad organizadora del desorden:
Lo más fascinante de Burning Man es la capacidad de desarrollar una ciudad desde cero en pocos días, con escasas reglas y autoridades. Esta es una de las ideas que desarrolla Kevin Kelly en International Burning Man, 2008, donde proporciona varias razones por las que nadie debería perderse la experiencia de participar en un Burning Man al menos alguna vez en su vida. Una de las razones para conocer este evento, según Kelly, es asistir a "uno de los mejores cursos en planificación urbana y diseño de comunidades", en el que se puede observar el espectacular nacimiento y desarrollo de una ciudad efímera "siguiendo unas pocas reglas fundamentales y permitiendo que el desorden auto-ensamble el resto". Todo un ejemplo para el diseño y planificación urbana en otras ciudades más convencionales. En todo caso, la arquitectura si marca aquí la diferencia, de un modo paradójico, por su propia destrucción: "Burning Man has a delete button" que se oprime una vez al año.
Como explica Kevin Kelly, la necesidad de planificación se ha ido incrementando con la densidad de modo que las reglas han ido aumentado con el tiempo conforme avanzaba el número de asistentes. Cuando solo participaban 2,000 personas, el proceso era prácticamente auto-organizado salvo unas pocas indicaciones sobre la situación de las calles. Pero con 40,000 personas, se necesita ya, por ejemplo, a un grupo de gente que gestione los sanitarios y un presupuesto elevado para financiar la burocracia que se necesita. Al tiempo han surgido algunas reglas adicionales, como las prohibiciones de tráfico rodado en las calles principales o la prohibición de armas de fuego. Pero, en todo caso, cada nueva norma ha generado una intensa opocisión de modo que éstas se han mantenido en un mínimo. Burning Man sigue siendo el territorio del caos y el desorden que, paradójicamente, ha funcionado de modo brillante. Se puede decir que Black Rock, el lugar donde se instala, sigue la "lógica del software" y existe en beta permanente. La pregunta sería hasta que punto este modelo es aplicable a ciudades basadas en una arquitectura menos efímera.
Este video muestra la construcción de esta peculiar ciudad (que sería la tercera por población en el estado de Nevada) a lo largo del evento en 2007. La segunda partemuestra el desmantelamiento por los participantes de la instalación una vez acabado el festival y quemadas las obras. En 2008, Burning Man tiene como tema el American Dream.
es un blog de ADN.es escrito por:
Juan Freire
Científico, emprendedor, profesor universitario, blogger y explorador de la interacción entre el mundo urbano, las redes sociales y los espacios digitales. Más en http://nomada.blogs.com/.
Últimas entradas:
Introduce el texto de la imagen.