25 de Octubre de 2007 | Juan Freire

ADN.es
¿Cómo solucionar el problema del tráfico en las ciudades? Hasta ahora esta cuestión se ha afrontado con una mezcla de regulaciones del uso de vehículos particulares y promoción de alternativas basadas en el transporte público y “medios ligeros” (las bicicletas o, aún más simplemente, caminar). Este enfoque “económico” (jugando con incentivos y penalizaciones) y moral (concienciando a los ciudadanos de sus responsabilidades) ha tenido un cierto éxito, pero no parece que logre, por sí sólo, resolver todo el problema. En esta ecuación ha faltado innovación en dos variable fundamentales: la tecnología y el diseño de nuevos usos de la ciudad. Poco o nada se ha hecho por favorecer la eficiencia (energética y de tiempo) del medio de transporte fundamental con que contamos hoy en día en nuestras ciduades: el vehículo particular.
Por estas razones, el Concept Car Project desarrollado por el grupo Smart Cities (Ciudades Inteligentes) del Media Lab del Massachusetts Institute of Technology (MIT) merece especial atención. Lo importante no es tanto la especulación futurista ni su diseño vanguardista, ni tan siquiera las innovaciones tecnológicas sugeridas. Lo realmente clave es la idea de convertir el coche particular en un medio de transporte personal pero gestionado de un modo colectivo y con un “plan de negocio” viable. Transformar un producto en un servicio y, de paso, generar una mayor eficiencia económica (tiempo y tranquilidad para la gente) y energética.
El prototipo nacido de este proyecto se ha empezado ya a denominar “coche 2.0”, y así lo hacía un artículo de febrero en el Boston Globe, The Car, 2.0 (no se pierdan el gráfico interactivo donde explican su funcionamiento). El proyecto está financiado por General Motors y cuenta con dos partes claramente definidas. Por una consiste en el diseño y construcción de un prototipo de un coche eléctrico ligero, susceptible de fabricación industrial masiva y barata, y que se apila para su aparcamiento ocupando poco espacio. Por otra parte, se propone que este tipo de vehículos formen parte de flotas urbanas y que puedan ser alquilados, mediante tarjetas de crédito, por periodos cortos para sus desplazamientos dentro de la ciudad. Seguirían el modelo de bicicletas de gestión municipal (aunquen nada impide que nazca de una iniciativa privada) que están implantando tantas ciudades españolas.
Por tanto es un coche eléctrico diseñado para un uso comaprtido y que se integra, a través de estaciones de “almacenamiento” dispersas por la ciudad, con la red eléctrica urbana para facilitar su carga. De hecho, los autores proponen diseños de la red eléctrica que permitan utilizar fuentes renovables de energía (especialmente solar). Los usuarios podrían “abandonar” los coches en el párking más próximo a destino para su recarga. Un sistema de control centralizado monitorizaría a los vehículos y el tráfico de la ciudad de modo que se puedan sugerir rutas óptimas.
El proyecto tiene muchos detalles de interés. Por ejemplo, para su diseño, en el que ha participado como asesor el arquitecto Frank Gehry, han desarrollado una plataforma experimental (el Zero Car) donde evaluan el comportamiento del vehículo y el funcionamiento de sus sistemas de control. Pero son especialmente importantes sus innovaciones sociales y de gestión: proponen un cambio radical en el modo en que nos movemos por las ciudades y en los modelos de negocio asociados a los coches particualres.
El grupo responsable está liderado por William J. Mitchell, un gurú de la hibiridación entre la arquitectura y lo digital en nuestras ciudades, y uno de los activos más importantes del propio proyecto. De hecho, la idea del coche 2.0 ha llegado a España de diversas formas de la mano de Mitchell. Recientemente impartió la lección inaugural en la Universidad Oberta de Catalunya hablando sobre ciudades intligentes, dentro de las que propone el uso de estos vehículos, y por otra parte es el presidente del comité internacional de expertos de la Fundación Zaragoza Ciudad del Conocimiento que está desarrollando diversos proyectos en el ámbito de la innovación digital urbana, como la Milla Digital en la que participa el propio MIT.
Probablemente el futuro del transporte en nuestras ciudades no se parezca a los conceptos y prototipos que desarrollan en el MIT, pero este tipo de proyectos demuestran que es posible generar cambios radicales y que se necesita innovación tecnológica pero también social y de gestión para resolver los problemas complejos que nos plantean los lugares más complejos, nuestras ciudades.
es un blog de ADN.es escrito por:
Juan Freire
Científico, emprendedor, profesor universitario, blogger y explorador de la interacción entre el mundo urbano, las redes sociales y los espacios digitales. Más en http://nomada.blogs.com/.
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