03 de Marzo de 2010 | Marcos Reina
Pocas veces se habla de la importancia de la confianza en el mundo del deporte, y se olvida lo determinante que es. La confianza entendida tanto a nivel individual como colectiva: la que arrastra a dinámicas positivas o negativas, y desencadena en victorias o derrotas, en el acierto o en el fallo.
Un jugador con confianza, en dinámica positiva, podrá competir 'suelto', sin pensar en fallar, y podrá dar lo mejor de sí. Un jugador sin ella, empezará a errar más de lo habitual, e incluso puede llegar a obcecarse con ello, y competirá por debajo de sus posibilidades. Esta situación se puede comprobar fácilmente en las categorías inferiores de cualquier deporte, y se da, en menor medida, entre los profesionales, más fuertes mentalmente en su mayoría.

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A nivel colectivo, una dinámica positiva te ayuda a salir al partido con mentalidad ganadora. Y, a partir de aquí, el equipo dará el máximo: peleará cada ataque y cada defensa y buscará siempre la mejor situación para ganar. Si la mentalidad es perdedora, se trabajará con menos intensidad, y eso suele llevar irremediablemente a la derrota.
En la NBA se pueden ver bastantes ejemplos. A nivel colectivo, Memphis Grizzlies es un claro exponente. El equipo de Marc Gasol, que cuenta casi con el mismo quinteto titular que la temporada pasada acabó con un récord de 24 victorias y 58 derrotas, este año va 30-30. Pero este mismo curso el equipo de Lionel Hollins ha vivido montado en una montaña rusa emocional.
Empezó el año con un 1-8, hasta que marchó Allen Iverson (quien, por cierto, no volverá a jugar más esta temporada para atender a su hija de cuatro años enferma). A partir de ese momento, empezó a ganar y la dinámica positiva les llevó a lograr un balance de 24-11, con récord de victorias consecutivas en casa incluido: 11. Ahora, se han instalado en una clara dinámica negativa, y han perdido los últimos ocho partidos disputados en el FedEx Forum.
Otro buen ejemplo es Sacramento Kings. A pesar de empezar el año perdiendo a Francisco García y a Kevin Martin, su juego colectivo, sustentado por los 'rookies' Tyreke Evans y Omri Casspi, les llevó a sorprender a muchos con un magnífico 13-14. Pero desde poco antes de que Martin regresara, el equipo californiano está de caída libre: 7 victorias y 25 derrotas (para el 20-39 actual).
Quienes ahora están crecidos son los Mavericks, que con la llegada de Caron Butler y Brendan Haywood, pese a perder en su estreno ante los Thunder de Durant, encadenan ocho victorias, derrotando entre otros a Lakers, Magic, Suns o Hawks.
A nivel individual, el claro ejemplo de lo que es tener la confianza del entrenador y la tuya propia, es el de Andray Blatche. Desde el traspaso de Antawn Jamison a los Cavaliers, el ala-pívot la está 'rompiendo': 26,5 puntos y 11,7 rebotes para cuatro victorias y tres derrotas de los Washington Wizards.
El ejemplo en negativo lo podemos encontrar, por citar dos jugadores cercanos, en los españoles de los Portland Trail Blazers. Por suerte, Sergio Rodríguez ya pudo huir de él, pero Rudy Fernández aún tiene que soportar al implacable Nate McMillan.
Un entrenador que te dirige cada uno de tus movimientos y que te sienta en el banquillo si fallas dos tiros consecutivos, no contribuye a dar confianza a sus jugadores. Sergio no podía desplegar su juego, y a Rudy cada día se le ve más triste. McMillan, y ya por extensión sus compañeros, sólo le ve como un triplista, y las únicas jugadas para él consisten en hacer un par de bloqueos para que reciba y tire desde la esquina. De tres, claro.
Así, Rudy está anotando menos que en su año 'rookie' (8,6 por 10,4), y con peores porcentajes en el tiro (39,3% por 42,5%) y en triples (34,6% por 39,9%). Con lo bueno que era en la Penya y en la selección española... Es una cuestión de confianza.
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Marcos Reina
Para los que se levantan a las tres de la madrugada a pesar de trabajar o estudiar al día siguiente. Para los que programan el DVD cada noche. Para los que miran los resultados de la NBA nada más levantarse. Para los que alguna vez se han comprado una camiseta de la NBA. Para los que gritan y se levantan cada vez que un 'funky man' le hace un póster a un pívot. Para los que siguen con los motes de Andrés Montes en mente. Para todos ellos va dedicado este blog de enfermos a la mejor Liga de baloncesto del mundo.
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