01 de Diciembre de 2009 | Marcos Reina
En sus tres temporadas anteriores en la NBA, Sergio Rodríguez no había demostrado todo lo que había apuntado como Junior (fue MVP del Campeonato Europeo Junior de 2004) y en la ACB con Estudiantes (elegido 'Jugador Revelación de la Temporada' 2004-05). El 'Mojo Picón' (cortesía de Andrés Montes) no se destapaba.
Los tres años en Portland los pasó bajo la atenta mirada de Nate McMillan, ese técnico implacable con algunos y permisivo con otros. Es decir, el mismo que permite hacer lo que quiera a Brandon Roy (sí, vale, es el jugador franquicia, pero como entrenador no puedes hacer la vista gorda con algunos y criticar el mismo aspecto del juego a otros), LaMarcus Aldridge o Travis Outlaw (ahora lesionado), y que al mismo tiempo sienta a Rudy Fernández si falla dos triples consecutivos o dejaba sin jugar a Sergio si... no metía ocho puntos y repartía cinco asistencias en los tres minutos seguidos que le dab

ADN.es / Hector Amezcua
Esa presión a la que somete a algunos de sus jugadores hace que varios de ellos (quizás los menos fuertes mentalmente) jueguen con 'miedo'. Que cometan el error de pensar que fallar es una posibilidad. Porque si lo haces, estás perdido. La psicología en el deporte (en todos) es importantísima, y McMillan, con su rictus serio y sus cartesianas ideas no ayudaba lo más mínimo al desarrollo de Sergio Rodríguez como jugador de la NBA.
Eso sí, lo que le reclamaba el técnico de los Blazers era justamente lo que necesitaba el canario para ser un mejor base: más defensa y mejor tiro. Su cuerpo nunca será el del base más poderoso de la NBA, y Sergio siempre va a ser un jugador 'justito' defensivamente (aunque cada año progresa adecuadamente, que dirían las notas escolares). Pero su tiro sí era mejorable (en su último año en Portland promedió un 39,1% en tiros, con un pírrico 30,4% en el lanzamiento de tres).
Su traspaso a los Sacramento Kings el pasado verano le liberó del lastre de McMillan. Empezaba una nueva etapa. Aunque no lo hizo con buen pie. Inició la temporada jugando pocos minutos, y en poco tiempo se dio cuenta de la cruda realidad: Beno Udrih estaba por delante suyo, y a él sólo le quedaban los restos como tercer base del equipo.
Partidos sin jugar, otros haciéndolo cinco minutos... Su técnico, Paul Westphal, parecía no contar con él. Un fracaso en Sacramento, después del recibido en Portland, sólo le enseñaba dos caminos: resignarse a ser fondo de armario en la NBA o, lo más sensato, regresar a la ACB.
Sin embargo, esta última semana el 'Chacho' ha tenido su reválida. Se salió en la derrota de los Kings en Memphis (116-105), con 16 puntos y siete asistencias. Después, ya en el Arco Arena de Sacramento, se aprovechó de la baja por gripe A de Udrih (que un día juega de base titular con Tyreke Evans de 'dos', como sale desde el banquillo con el 'rookie' al mando del equipo) le dio más minutos: victorias ante New York Knicks (111-97), con 15 puntos, cuatro rebotes y cuatro asistencias en 32 minutos; y ante New Jersey Nets (106-96), el nuevo peor equipo de la historia de la NBA (junto a los Miami Heat de la temporada 1988-89 y Los Angeles Clippers de la temporada del 'lock out', el 1999) con un récord negativo de 0-17, en la que Sergio aportó seis puntos, tres rebotes y tres asistencias.
Su consagración llegó la madrugada del lunes, cuando lideró a su equipo a la victoria ante los New Orleans Hornets (112-96), en la que firmó el récord anotador de su carrera, con 24 puntos, y repartió cinco asistencias. "Esto es lo que pasa cuando tienes libertad para jugar lo mejor que puedas, y eso es justo lo que pedí cuando vine aquí (a Sacramento)", declaró 'Spanish Chocolate' (mote del compañero de 'Marca.com', Quique Peinado) tras el partido.
En estos últimos cuatro partidos, su confianza ha repercutido también en una mejora sustancial de su lanzamiento: ha anotado un 55,2% de sus tiros de campo, con un 45,4% en triples y un 77,7% en tiros libres. "Cuando entro en el partido no tengo miedo para hacer que las cosas sucedan, algo que sí me pasaba en Portland", prosiguió el español, que añadió: "Esto es lo más importante cuando juego. El entrenador (Westphal) me deja jugar como yo sé, y esto es lo que pido".
Su técnico, claro, se muestra encantado con el rendimiento de su base: "Él ha ido picando la puerta con su trabajo constante en los entrenamientos y siendo efectivo en los pocos minutos que le daba", explica Westphal, que dejó claro algo: "Sus minutos están creciendo y creciendo, y es muy difícil sacarle de la pista cuando juega como lo hizo (ante los Hornets)". Sergio Rodríguez está aprovechando la oportunidad de salvar su carrera NBA.
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Marcos Reina
Para los que se levantan a las tres de la madrugada a pesar de trabajar o estudiar al día siguiente. Para los que programan el DVD cada noche. Para los que miran los resultados de la NBA nada más levantarse. Para los que alguna vez se han comprado una camiseta de la NBA. Para los que gritan y se levantan cada vez que un 'funky man' le hace un póster a un pívot. Para los que siguen con los motes de Andrés Montes en mente. Para todos ellos va dedicado este blog de enfermos a la mejor Liga de baloncesto del mundo.
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